Las dos orillas

josé Joaquín / león

Dos partidos en apuros

EN este año electoral veremos a dos partidos políticos jugándose la supervivencia: IU y UPyD. Este país es bipartidista desde el siglo XVIII (puede que incluso desde Viriato) y sólo cambian las formas más o menos civilizadas con las que se enfrentan las dos Españas. La reconciliación era eso: hacerlo en plan civilizado, después de aquella guerra. Y, además, había muchos españoles que estaban hasta el gorro de la división (la mayoría silenciosa era eso), pero no se puede acabar con las dos Españas apostando por hacer más extremista a una contra la otra. Ésa es una historia repetida, con matices, de generación en generación. Pero aquí se escribía del fin de IU y de UPyD, que podría estar no muy lejano.

El principal enemigo de Izquierda Unida es Podemos, que se la quiere merendar. Con sus mismos argumentos, por cierto. IU empezó como una tapadera del PCE, que intentó enmascarar sus siglas, mal vistas después de la caída del imperio soviético. Para modernizarse, intentaron aglutinar a todos los grupúsculos dispersos de la izquierda, desde los disidentes que dejaba el PSOE por el camino hasta los extremistas reciclables de organizaciones sin rumbo, pasando por los chicos agrarios de Andalucía, con Sánchez Gordillo incluido.

Cuando surgió la indignación del 15-M en la Puerta del Sol madrileña, así como algunas okupaciones, escraches, jaleos en ayuntamientos, incidentes espontáneos y otros actos sociales de calle, los de IU intentaron atraer a esos antisistema o lo que fueran. Pero midieron mal sus fuerzas. El nuevo Pablo Iglesias, junto a Monedero el de las monedas y otros colegas de la Facultad de Políticas, tenían también su hoja de ruta, a la que se sumaron nuevos videntes. Sorprendió que Tania Sánchez, la novia del gran líder, siguiera en IU, en vez de acompañarlo en Podemos, hasta que se ha visto que tenía la misión de descuartizar a IU desde dentro. La teoría de la conspiración, que tanto gusta a los que son dictatoriales, aunque lo disimulen.

El caso de UPy D es diferente. Rosa Díez se está quedando sin el espacio que ella misma creó, al hacerse prescindible. No se sabe a lo que juega y está desubicada. Para colmo, el discurso de ETA ya no le sirve. Puestos a buscar un apéndice minoritario del centro (como los liberales de otros países) entra en acción Ciudadanos, que es como una promesa etérea. Ni IU, ni UPyD lo van a tener fácil. Son ellos quienes se juegan la supervivencia en pocos meses.

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