BREVIARIO

Alejandro V. Garcia

El pastor tronado

TERRY Jones, el pastor tronado que ha puesto en jaque a América y al mundo occidental por su empeño en organizar un aquelarre de coranes, no me infunde miedo. Pirados, maniáticos, visionarios y majaretas los ha habido siempre. Cada uno cultivando en solitario su manía o su desprecio criminal. Lo tremendo es el poder de multiplicación que los medios informativos hemos concedido a las tesis de Terry Jones. Los periódicos, las televisiones e internet hemos elevado al centro del universo a un grillado con apenas cincuenta seguidores que vive en un remoto lugar de Norteamérica. Y eso sí que da miedo, la facilidad y la condescendencia con que los medios hemos aupado a un loco a la categoría de símbolo. Hitler, por lo menos, se lo tuvo que trabajar en las cervecerías de Múnich, pero ahora basta con encontrar un caldo propicio para que cualquier reverendo Jones (de los millones que hay en el mundo, de una y otra religión) no sólo ascienda a la cima del mal sino que lo haga en representación nuestra, de toda una civilización incapaz de controlar los propios sistemas de información que ha creado y de los que se sienten tan orgullosa. Lo que da miedo es el efecto multiplicador y la sorda complicidad que encuentran. La rapidez con que un tonto anónimo se transforma en símbolo y maldice en nuestro nombre a los fanáticos del otro signo.

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