La ventana

Luis Carlos Peris

En pleno verano, un regalo de Navidad

CUANDO las calores más aprietan llegan para algunas familias una especie de adelantado regalo de Navidad, algo que las llena de gozo tras la espera de cada año. Se trata de la llegada en estos días de esos niños bielorrusos que colman de felicidad a unos hogares sevillanos que se les abren de par en par para una adopción temporal que las partes, sobre todo la anfitriona, desearían que fuese para toda la vida. Hoy, festividad de San Juan Bautista, mi amigo Juan ya tiene en su casa a Maximito, el niño bielorruso que ocupa el hueco que la Naturaleza siempre tuvo abierto en ese hogar. Es el mejor regalo que Juan puede recibir en el día de su santo y como él, un puñado de sevillanos que tienen la hermosa posibilidad de ejercer de padres disfrutan en estas calores de unos niños que, ya no tan niños, llevan varios años llenando muchos hogares de esa alegría única que sólo pueden proporcionar los hijos.

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