la esquina

José Aguilar

Dos polis muy gansos

LAS modernas tecnologías imponen una condición insoslayable a todo el que quiera hacer el ganso utilizándolas: no romper jamás con su pareja sentimental, destinataria preferente de la gansada. La red social, los vídeos, los móviles y demás artilugios es lo que tienen, que uno no controla su difusión ni su universalidad. Aunque expresamente lo persiga.

Hace varias semanas le pasó a la concejal de Los Yébenes que había enviado con su teléfono móvil un vídeo de alto contenido erótico a un futbolista local con el que mantenía una relación íntima extraconyugal. Un acto completamente inocente y llamado a la más absoluta privacidad. Ocurre que cuando el afecto desaparece y hace acto de presencia el despecho o la venganza el vídeo privado puede convertirse en público y recorrer el mundo mundial. Con la consiguiente vergüenza para la protagonista del vídeo -y no digamos para el marido-, que vive en una pequeña población en la que todos se conocen, es cargo público electo y enseñante de guardería.

Ahora le ha ocurrido algo parecido a dos policías locales de Cerdanyola, en la provincia de Barcelona, que se grabaron también su vídeo privado mientras patrullaban el pueblo, inspirándose en un videoclip de las tres cantantes rusas que componen el grupo Serebro (cerebro, sí, pero sin exagerar). En su modesta contribución al arte friki, los agentes bailan, hacen gestos obscenos, conducen con los ojos tapados, sacan medio cuerpo por la ventanilla y perpetran otras tonterías, que en este caso eran para su solo disfrute y solaz. Personalmente, prefiero el vídeo original que la copia, aunque es más largo y termina aburriendo.

No contaban con la intervención del factor desamor. Uno de los exhibicionistas se encuentra actualmente en trámites de separación de su mujer, y ha sido ésta la que ha entrado en su ordenador y ha capturado el vídeo en el móvil para su posterior exposición urbi et orbi. En la urbe, en Cerdanyola, el Ayuntamiento ha suspendido de empleo y sueldo a los dos policías y los ha denunciado por conducción temeraria ante el cuerpo al que pertenecen.

El caso es, desde luego, mucho más grave que el de la concejal de Los Yébenes, más víctima que otra cosa, porque estos polis gansos no hacen el tonto en su casa, sino en el ejercicio de su trabajo que, además, consiste en velar por la seguridad y la tranquilidad de los vecinos. Cualquiera de ellos se lo pensaría seriamente antes de depositar su confianza en esta pareja que más parece sacada de cualquier episodio de la saga de Loca Academia de Policía que de unas oposiciones en las que se superan, supongo, tests psicotécnicos para detectar exhibicionistas, psicópatas y gansos con uniforme.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios