La esquina

Lo que quedó del Debate

QUÉ fue de la batería de medidas contra la crisis con la que Zapatero apabulló y desarmó a Rajoy en el Debate sobre el estado de la Nación? ¿Adónde fueron aquellos cimientos de nada menos que "un nuevo modelo productivo" que iba a construir un futuro mejor, lejos ya de la crisis e instalados en la modernidad innovadora, tecnológica y competitiva?

Respuesta a la primera pregunta: las medidas han naufragado en tan sólo una semana. Respuesta a la segunda pregunta: por más que algunas de ellas, ya descafeinadas, vayan en la buena dirección, y otras no tanto, pensar que se puede cambiar el modelo productivo de un país a base de dictados gubernamentales pertenece al género del pensamiento mágico, tan caro a ZP por cierto.

Durante su primera intervención en el Debate Zapatero prometió ayudas directas a los compradores de automóviles, reducción del impuesto de sociedades a las pequeñas y medianas empresas que mantengan el empleo, eliminación de la desgravación por adquisición de una vivienda a partir de los 24.000 euros anuales de renta y ordenadores portátiles para los estudiantes desde quinto de Primaria. Ocho días después y con tal de no salir derrotado en el Congreso, había rebajado todas y cada una de estas medidas en función de las exigencias de cada grupo parlamentario con el que tuvo que pactar. Unos a su derecha y otros a su izquierda, de donde ha salido un batiburrillo y no un plan global y coherente. Las ayudas al automóvil han quedado a la consideración de cada autonomía (natural: ZP les había endosado la obligación de poner 500 euros por coche, sin consultarles), la rebaja fiscal a las pymes se anuncia ahora dentro de una futura ley, el tope para dejar de desgravar por la vivienda también será objeto de negociación y a los portátiles les pasa como a los coches: los gobiernos autonómicos dirán si los reparten o no. En resumidas cuentas, los solemnes compromisos anticrisis del presidente del Gobierno se han evaporado como pompas de jabón al mínimo contacto con la realidad (su soledad parlamentaria). Pero, claro, se trataba de "ganar" el debate a Rajoy, no de dar soluciones a la crisis.

Con respecto al modelo productivo, vamos a hablar en serio. Cambiar el modelo productivo de un país desarrollado es cuestión de años, mentalidad colectiva, iniciativa privada, formación, innovación, hábitos de consumo y cultura del trabajo. No convertiremos a los peones en ingenieros de telecomunicaciones en un rato y por decreto, ni obligaremos a los ahorradores a invertir en sectores de futuro porque lo diga el BOE, ni acabaremos con el abandono y el fracaso escolar repartiendo ordenadores ni construiremos un nuevo modelo manteniendo con respiración asistida productos sin demanda y trabajos no competitivos. No se consigue a base de lemas y consignas.

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