desde mi córner

Luis Carlos Peris

Cuando racismo es surrealismo

De moda las sanciones por insultar al negro, el insulto coreado a la madre del árbitro pasa con toda impunidad

DENUNCIÓ el City al Oporto por cánticos racistas contra Balotelli en la ida y denuncia ahora el Oporto al City por haberse hecho lo mismo con Hulk en la vuelta. ¿Será por denunciar? Se utiliza el racismo como vehículo con el que articular esa fiebre denunciadora que nos invade. A John Terry le ha costado la capitanía de los pross por lo mismo contra Ferdinand y al uruguayo Luis Suárez le cascaron la friolera de ocho partidos por hacer lo propio con el francés Evra. Y todo presuntamente, que lo que ocurre dentro del terreno de juego rara vez es esclarecido, ya que bien sabido es que los códigos son los códigos.

Es una obviedad lo de perseguir los actos que puedan considerarse racistas, sobre todo si puede demostrarse que un futbolista blanco le dice negro a un negro. No sé qué pasará el día, que llegará, que un negro le diga blanco a un blanco en un calentón de los muchos que se producen a través de un partido de fútbol. No sé qué pasará en ese caso, pero lo que me parece una estupidez de tomo y mucho lomo es sancionar a un club porque desde la grada se le haya faltado al respeto a un jugador de raza negra mediante la imitación del simio en su expresión. A ver cómo se impide que un grupo de desalmados la emprenda contra un negro del equipo rival.

Y es que si esos comportamientos fuesen racistas también se darían para meterse con un negro del equipo propio. Pero es sólo el negro enemigo el que es vituperado, por lo que cabe llegar a la conclusión de que no se meten con él por negro, que también, sino por jugar en el equipo contrario y poder hacerle un gol al propio. Ocurre también que lo más extraño de todo esto es que no se considere insulto corear la condición moral de la madre del árbitro. Ahí no entran los sanedrines que miran por los buenos modos en los estadios. Es más grave hacerle el mono a un negro que el grave insulto por el que se cuestiona la moralidad de la madre del colegiado. Surrealismo total.

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