la esquina

José Aguilar

Los recortes perjudican

MARIANO Rajoy ha avalado expresamente la decisión de su ex enemiga Esperanza Aguirre de aumentar, de 18 a 20 horas, las clases de los profesores no universitarios de la Comunidad de Madrid, decisión replicada por todos los sindicatos con la convocatoria de una huelga y otras movilizaciones.

La calidad de la enseñanza no va a verse afectada por esta medida, dice Rajoy, aparte de que no hay dudas sobre su legalidad (la normativa estatal permite hasta 21 horas). El argumento entra dentro de la cuadratura del círculo tranquilizadora pretendida por el PP en estas vísperas electorales: bastará con la austeridad de la nueva Administración para reducir el déficit sin necesidad de subir los impuestos ni hacer recortes en los servicios sociales básicos.

Es una falacia. Si se incrementa la carga lectiva a los profesores con plaza es seguro que habrá menos desdobles y clases de refuerzo y que numerosos docentes habrán de hacerse cargo de asignaturas en las que no son especialistas, a fin de ahorrarse el salario de unos tres mil interinos que no volverán a ser contratados (precisamente para eso se hace el ajuste del gasto educativo). Tengo un amigo, profesor de instituto -en Andalucía, no en Madrid, pero el ejemplo vale igual-, que siendo licenciado en Historia ha de impartir también clases de Música. Vale, tal vez no tengamos presupuesto para contratar a un profesor de Música específicamente, pero que no se diga que la calidad no merma por esta circunstancia.

Lo mismo está pasando en Cataluña con los recortes en sanidad decretados por Artur Mas desde la Generalitat. Se cierran algunos ambulatorios y se restringen los horarios de otros. No creo que sea por un deseo insano de Mas de perjudicar a la sanidad pública, sino porque no ha encontrado otros mecanismos más propicios para controlar el déficit. Lo que no puede pretender es que eso no empeora la asistencia sanitaria a la población. Donde antes había una atención permanente y próxima ahora no la habrá. ¿Dejará de ser eso un recorte social?

Nadie quiere presentarse ante los ciudadanos como recortador del Estado de bienestar. Ni siquiera el PSOE, bajo cuyo gobierno hay más de cuatro millones de españoles en estado de gran malestar (parados, vamos). Prefieren engañarnos con la ficción de que no se recorta nada a decirnos la verdad temible de que no tienen más remedio que deteriorar en parte las prestaciones para poder conservar lo esencial sin que nos vayamos a la ruina total.

Y encima va Esperanza Aguirre e insulta a los profesores, y a la inteligencia, insinuando que sólo trabajan veinte horas a la semana. Creerá que preparar las clases, ejercer las tutorías, atender a los padres y corregir los exámenes no es trabajar.

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