josé García-tapial Y León

Para recuperar la Torre de la Plata

El autor, arquitecto municipal durante décadas, considera irrealizable el proyecto propuesto por el Ayuntamiento de construir un parking subterráneo en el Corral de las Herrerías

DESDE hace cerca de 30 años el Ayuntamiento es propietario de la mayor parte de los edificios y espacios que componen la Casa de la Moneda: la Antigua Fundición Real, los Hornos, las Hornazas de las calles Matienzo y El Jobo, la manzana de viviendas en calle San Nicolás, la totalidad de su recinto amurallado, la Torre de la Plata y el amplio espacio libre que, con fachada a calle Santander, se extiende desde la trasera de los edificios de El Jobo hasta los lienzos emergentes de la muralla islámica. Desde inicios de 1985 hasta junio de 1991, el arquitecto que suscribe ha venido interviniendo, junto con José María Cabeza, en la rehabilitación de todas esas edificaciones, con colaboraciones puntuales de otros técnicos municipales. Una vez rehabilitados, todos ellos se han ido ocupando por distintas oficinas municipales (salvo la Fundición) sin más criterio que la ocasional falta de espacio de algún Servicio: Oficinas Técnicas de Urbanismo, Fiestas Mayores, Economía, Padrón Municipal, etc. Un auténtico cajón de sastre. Para el espacio libre citado, presidido por la Torre de la Plata y delimitado por la histórica muralla de la ciudad no se encontró un uso más digno que destinarlo a aparcamiento.

Hace algunas fechas el Ayuntamiento ha presentado solemnemente una propuesta para este espacio presentándolo como "la Torre de la Plata se recuperará con un edificio expositivo sobre un parking". Este edificio expositivo se define como un "Centro de Exposiciones y Promoción de las Tradiciones Sevillanas, que acogerá un restaurante, salas de exposiciones, un auditorio exterior y un aparcamiento subterráneo de 70 plazas para residentes". Analizando lo publicado en prensa me surgen varias dudas. En primer lugar ¿tiene la actual Corporación municipal alguna idea general de actuación sobre un espacio urbano de la categoría, emplazamiento y cualificación histórica y patrimonial como el de la Casa de la Moneda? ¿O va a seguir con el modelo heredado de colmatación con oficinas municipales dispersas y con aparcamientos, a los que ahora se uniría esta especie de "restaurante/tablao flamenco" con salas de exposición? Las vecinas Atarazanas ¿no cubrirán sobradamente las necesidades expositivas de la zona? En cuanto a las "tradiciones sevillanas" ¿no hay forma mejor de promocionarlas y darlas a conocer? En vez de abordar estos temas de forma aislada y parcial sería preferible recuperar la vieja idea del Museo de la Ciudad, donde este tipo de planteamientos tendría un encaje más coherente y contextualizado. La microciudad que supone la propia Casa de la Moneda con sus plazas y callejas podría ofrecer un marco más que adecuado para ello, a la vez que la liberaría de la servidumbre administrativa actual.

Pero es que además la idea propuesta por el Ayuntamiento es irrealizable. En ella se plantea la construcción de un edificio con tres plantas bajo rasante, la última como aparcamiento. El resto del espacio hasta los lienzos de muralla se vaciaría hasta alcanzar una profundidad entre 12 y 15 metros bajo el nivel de la calle Santander, con la intención de llegar a la parte baja de la muralla. Admito que, en ubicación y volumetría se ajusta bastante a lo establecido en el Plan Especial de este Sector 13.1, aprobado en 2005 por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía pero es que, recordemos, en aquellos años, ésta solía ser bastante permisiva con las propuestas municipales.

En todas las rehabilitaciones a que antes nos referimos ha sido una constante la aparición de aguas subterráneas a muy escasa profundidad lo que ha impedido alcanzar cotas de excavación más profundas. Así, en la Fundición apareció a -2,98 m., en el Patio de los Capataces a -1,46 m., a -3,28 en la calle Habana y a -2,80 m. en el Corral de la Herrerías, que es donde ahora se plantea esta intervención. Por otra parte, desde junio de 2000 hasta octubre de 2001, el equipo dirigido por la arqueóloga Ana Romo Salas desarrolló una intervención arqueológica específica sobre este antiguo Corral. De sus conclusiones destacamos, junto a la existencia de diversos restos arqueológicos que habría que respetar, la circunstancia de que no pudo alcanzarse el basamento de la muralla, por la aparición de aguas subterráneas a partir de la cota -4,50 metros, que es donde se sitúa el nivel correspondiente al siglo XVI, mientras que el nivel bajomedieval correspondiente al arranque de la muralla se estima entre los -12 y los -15 metros de profundidad. Esto es que, en el mejor de los casos, sólo podrían visualizarse un par de nuevos cajones de tapial de la muralla respecto a los que ahora son ya visibles. Llegar a la profundidad propuesta exigiría la realización de unas pantallas de hormigón perimetrales que, inevitablemente, nos ocultarían la muralla islámica para siempre. Demasiada inversión para un espacio libre que tal vez necesitaría tan sólo una adecuada pavimentación, algo de arbolado y de jardinería.

Por último quiero referirme a lo que se ha denominado como la "recuperación de la Torre de la Plata". La verdadera recuperación de la Torre se produjo en 1988 cuando el Ayuntamiento de Sevilla accedió a la propiedad y al dominio del monumento, en aquel momento muy deteriorado, compartimentado y ocupado por 4 infraviviendas. Cada una de las dos espléndidas cámaras góticas que la componen aparecían divididas por forjados intermedios, y en pésimas condiciones higiénico-sanitarias y constructivas. De septiembre de 1989 a junio de 1991 procedimos a la eliminación de las divisiones horizontales y verticales, a la identificación y apertura de toda una hilera de huecos originales que se encontraban cegados, y a la restauración integral del monumento así como del edificio del arquitecto milanés Vermondo Resta que lo envuelve, quedando la Torre totalmente exenta en su interior y visitable, tanto sus dos cámaras, como la terraza. La rehabilitación de la Torre de la Plata supuso la culminación de la rehabilitación de la Casa de la Moneda y, en especial de su recinto amurallado, el cual puede desde entonces recorrerse a lo largo de su paseo de ronda desde la torre hasta la trasera del número 3 de la calle Almirante Lobo, pasando incluso por el interior de la torre existente en el nº5 de la misma calle. La previsión de uso era la de constituirse, tanto la propia Torre como la citada casa de Vermondo Resta, en una exposición permanente de la recuperación de la Casa de la Moneda así como servir para el mejor conocimiento y difusión de la permanencia y estado del total recinto amurallado de Sevilla que, desde allí mismo podía, incluso, visitarse. Nunca llegó a usarse como tal: desgraciadamente el monumento se ha ocupado desde entonces como una simple dependencia administrativa municipal más, ocultando al común de los sevillanos uno de sus monumentos más valiosos. Hoy en día, que la oficina municipal se ha trasladado, la Torre se encuentra cerrada y sin uso. Abrirla para su contemplación y disfrute por los sevillanos, dedicándolo a aquello para lo que fue restaurada sí que supondría una verdadera (y muy económica por cierto) recuperación de nuestra tercera torre mayor.

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