crónica personal

Pilar Cernuda

Un respeto

ESTARÁ la cosa muy crispada, estarán los políticos muy nerviosos por la contienda del 22 de mayo y sus consecuencias, que pueden mandar a casa a muchos que ahora gozan de situación de privilegio. Tendrán los dirigentes políticos motivos para perder el norte -verbal, se entiende- y para sacar al escenario público lo peor de sí mismos porque se juegan mucho las próximas semanas, pero los españoles nos merecemos un respeto, y el espectáculo en la contienda no es sólo una falta de respeto al adversario del otro partido sino a los ciudadanos en general.

Todo lo relacionado con las pasadas negociaciones de ETA, todo lo relacionado con el caso Faisán, todo lo relacionado con las actas de la banda terrorista y todo lo relacionado con la legalización de Sortu y de los sustitutos de Sortu exigen una o varias explicaciones del Gobierno, que no puede salvar la situación con la estrategia del ataque como defensa. Pero que en el cruce de acusaciones entre PSOE y PP se diga que unos y otros son cómplices y colaboradores de los terroristas no es de recibo.

Zapatero está obligado a explicar qué negoció con ETA y por qué mintió cuando dijo que suspendía esas negociaciones, que sin embargo mantuvo; pero eso no significa que haya formado una alianza con la banda terrorista, como dice Jaime Mayor Oreja, ni significa tampoco que sea colaborador de la banda terrorista, como dijo González Pons. El PP no ceja en su crítica al Gobierno por la actitud que ha mantenido respecto a ETA y no pierde la oportunidad de sacar los colores a Zapatero, Rubalcaba, fiscal general o ministro de Justicia pidiendo explicaciones sobre sus decisiones relacionadas con la banda y también sobre el contenido de las actas en las que ETA recoge sus conversaciones con los negociadores de Zapatero, pero esa insistencia del PP no justifica que Elena Valenciano acuse al PP de dar oxígeno a los terroristas, como tampoco justifica que Rubalcaba acuse al PP de llevar al parlamento la "bazofia" de las actas; aparte de que ante una andanada de la portavoz Sáenz de Santamaría el ministro del Interior respondió de una forma absolutamente impropia y escatológica.

No nos merecemos ese lenguaje, esos comportamientos, esas acusaciones que sobrepasan los límites de lo aceptable en el rifirrafe político. Ni Gobierno ni oposición colaboran con ETA, ni bailan el agua a ETA, ni utilizan a ETA para alcanzar sus objetivos ni se alegran de los atentados de ETA. Por tanto, fuera las insinuaciones de ese tipo, en unos y en los otros. Y que jueguen todos en el terreno que les corresponde. El PSOE, dando las explicaciones que está obligado a dar. En cuanto al PP, está en su papel el exigir responsabilidades al Gobierno siempre. Pero de ahí a acusaciones de connivencia con la banda terrorista hay un abismo.

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