pisando área

Jesús Alba

El secreto es una semana sin fútbol

Uno no sabe si es mejor que los debates vayan en torno al balón o a la mierda que pulula a su alrededor

HA llegado la situación a un punto en el que uno no sabe si es mejor que los debates vayan en torno a lo único redondo de esta historia, el balón, o a la mierda que pulula a su alrededor. Sigiloso, el fútbol se agazapó la semana pasada tras la trinchera de trapos sucios, acusaciones, insinuaciones, comunicados de aficionados ultras y explosivas inquinas guardadas para dar el zarpazo y salir victorioso en la noche del sábado. Y eso que se llevó Míchel. Alegría para su cuerpo y para su crédito, al tiempo que le levantaba la moral a una afición que no celebraba una fiesta ante el Real Madrid en casa desde la época de Manolo Jiménez.

El movimiento del madrileño con Maduro y Medel ha servido para que muchos descubran que los entrenadores están ahí para algo. Pero el peligro llega cuando, bajado el telón del partido, da comienzo el rosario de recetas y consejos de los miles de entrenadores frustrados que, movidos por cierta babilla de euforia, palmean la misma espalda que deseaban apuñalar tres cuartos de hora antes. Adoban entonces sus consejos con toquecillos de lo que a ellos les gustaría. El "ahora lo que hace falta es que..." se convierte en algo así como un hashtag que cada uno completa a su criterio. "...Que vaya metiendo a Fulanito y a Menganito", "...que los partidos en casa los juegue otra vez con un solo medio centro"... y así hasta completar un gracioso y variopinto recetario -ojo, algunos sí preñados de consistencia lógica- que debe producir bastante risa entre los que tienen el fútbol como profesión remunerada.

Pero bueno, tampoco hay por qué enfadarse porque el fútbol fue siempre así. La dirección contraria llegará no más se firme el próximo tropiezo, que no tardará y tras el que la espalda de Míchel se verá con otras intenciones. Pero lo que nos ha enseñado esta semana, larguísima por el parón liguero, es que lo mejor para el fútbol es que no se hable de fútbol. De todo, menos de fútbol. Míchel firmaría otra igual.

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