editorial

La semana de Rajoy

MAÑANA se abre la semana decisiva en el relevo del poder en España derivado de las elecciones generales del pasado 20 de noviembre. Días densos políticamente hablando. El lunes y el martes se celebrará en el Congreso de los Diputados el debate de investidura del nuevo presidente del Gobierno con un único candidato posible: Mariano Rajoy, quien que obtuvo la mayoría absoluta en las citadas elecciones y ha recibido el encargo del Rey tras la formal ronda de consultas en La Zarzuela. Superada la votación en el órgano que encarna la soberanía nacional, Rajoy tomará posesión de su cargo de presidente electo ante el jefe del Estado, el miércoles, y ese mismo día tiene previsto anunciar la composición de su Gobierno, cuyos miembros jurarán o prometerán el jueves, celebrándose el primer Consejo de Ministros el viernes 23. Acabarán entonces las especulaciones sobre la identidad de los ministros y empezará la faena, aunque existen dudas sobre si la primera reunión del Ejecutivo se dedicará en exclusiva a los nombramientos de segundo nivel o si habrá lugar a decisiones de carácter económico, que son las más urgentes. El desarrollo modélico del traspaso de poderes entre Zapatero y Rajoy consolida la idea de que ésta será una semana de máximo protagonismo del segundo. A Rajoy empieza a llegarle la hora de la verdad. Ya en la sesión de investidura habrá de despejar las dudas e incógnitas sobre la política que piensa desplegar para afrontar, por encima de todo, la crisis económica, que es el problema fundamental de la sociedad española y, en buena parte, el que le ha llevado a la espectacular victoria electoral que cosechó hace menos de un mes. Aunque hasta febrero o marzo no estará listo el proyecto de presupuestos generales del Estado del primer Gobierno Rajoy, es evidente que antes de que acabe 2011 el presidente tendrá que pronunciarse sobre un puñado de asuntos que importan, e interesan, a los españoles: las pensiones, las retribuciones del funcionariado, los impuestos, el control del gasto, los instrumentos para asegurar el compromiso sobre déficit público, las reformas laboral y financiera, etcétera. El tiempo político inminente es fundamental para Andalucía por partida doble: como parte importante de España y partícipe de la política nacional en su globalidad y como autonomía llamada a sus propias elecciones, en las que el PSOE tratará de conservar su único poder territorial en exclusiva y el PP de completar su hegemonía poniendo como ejemplo, precisamente, al Gobierno que liderará Rajoy.

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