La ciudad y los días

carlos / colón

La sevillana proporción

MARTES. Hoy era el primer día de la Feria. Pero todo se desborda. Se trasladó a Los Remedios porque el Prado se le había quedado chico; y desde hace años dicen que no cabe en Los Remedios. En 1973 Sevilla tenía 548.072 habitantes y ahora tiene 693.878, porque su población, después de estancarse, está en retroceso. Pero la Feria no deja de crecer en gentes y días. Porque al parecer tampoco cabe en los tradicionales seis días. Nacida con tres días de duración pronto pasó a cuatro, en 1914 a cinco y en 1953 a seis. Pero no le bastan.

Sucede con la Feria como con la Semana Santa, a la que se incorporó el Martes Santo en 1905, el Lunes Santo en 1923 y el Sábado Santo en 1956, sin que al parecer bastara sumarle tres días. Ahora no dura una semana, como su nombre debería indicar, sino diez días; y hay capirotes, túnicas y pasos en las calles desde el Viernes de Dolores al Domingo de Resurrección. Así la Semana Santa se desborda anegando por delante en el tiempo de Cuaresma y por detrás el de Gloria. Mientras la Madrugada supera los 10.000 nazarenos y el número de hermandades -legales o piratas- no deja de aumentar. ¿Síntoma de salud? Tal vez no. Crecer está bien y es saludable siempre que no se desborden los límites que separan el crecimiento sano de esa enfermedad conocida como gigantismo.

En cuanto a la Feria, ya está consolidada la off-feria que empieza el viernes; y al pescaito del lunes se le ha antepuesto el potaje del sábado y el arroz del domingo (o al revés). Además de las fiestas para niños que se suelen celebrar el domingo. Lo que duraba seis días dura diez. Sumadas, la Semana Santa y la Feria dan el asombroso resultado de veinte días de capirotes y farolillos. No está mal.

Que sabemos divertirnos no es necesario demostrarlo. Y además con el arte de convertir nuestras devociones y diversiones en un jugoso negocio. Quien no tiene otra cosa que vender se vende a sí mismo. Muchas veces he citado estas conocidas palabras de Ortega: "En una ciudad tan importante como Sevilla, tiene el viajero la sospecha de que los vecinos han aceptado el papel de comparsas y colaboran en la representación de un magnífico ballet anunciado en los carteles con el título Sevilla". Es preciso aclarar que esto lo escribió el filósofo -"hay gente pa "- en 1927. Pasados 90 años aquel magnífico ballet es, como mucho, el de Don Lurio y Giorgio Aresu. Escenificado en un parque temático.

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