Desde mi córner

Luis Carlos Peris

De un sofocón que duele hondo

La trascendencia que desde dentro del club se le dio a la cita hizo que aumentase el amargor del fracaso

TRAS aquel sorteo de Nyon pocos dudaban de que la bolita del Sevilla estaría en Mónaco en lugar preferente, en el primer torneo continental, pero no será así. Se minusvaloraba el potencial del Sporting de Braga o se sobrevaloraba el del Sevilla, que nunca se sabe qué fue primero, si la debilidad propia o el poderío del rival. Al cabo se ha demostrado que el Braga no era tan inferior, pero es que quedó demostrado que este Sevilla no está a la altura de sus últimos tiempos. Un tiempo que no debiera considerarse pasado sino presente, pues tampoco hace tanto que el equipo sevillista acarreó plata a su bien nutrida sala de trofeos.

Tenía el Sevilla la obligación de marcar para pensar en la Champions y arreglar sus presupuestos y no sólo marcó, sino que lo hizo por tres veces. Lo malo es que siempre fue a remolque del rival, desde el gol de Matheus en el primer error defensivo hasta el testimonial de Kanoute cuando Nervión estaba casi desertizado. Demasiada endeblez defensiva la del equipo de Antonio Álvarez primero y obligadamente condenado al suicidio cuando los portugueses se alejaban en el electrónico y no cabía otra que ir al abordaje. Ahora bien, al abordaje hay que ir de otra forma, con el corazón caliente pero con la cabeza más templada y las neuronas menos dislocadas.

Y ahora, ¿qué? Pues lo cierto es que después de la desorbitada trascendencia que desde dentro del club se le daba a lo de volver a Champions, urge recapacitar y echarla al suelo, que de voleones están los infiernos futbolísticos bien repletos. El Sevilla ha vivido bastante más de un siglo sin catar la Champions, conque tampoco es cosa de rasgarse las vestiduras por el sofocón de anoche. Eso sí, el sofocón fue de órdago y el palo recibido por un aficionado acostumbrado al jamón romperá en inolvidable, pero la vida sigue y lo que antes no era Europa League sino UEFA siempre fue considerado por estas latitudes como un premio muy apetecible, casi gordo.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios