La esquina

El trío de la bencina

HAN dado tantas vueltas esta semana las excrecencias verbales conjugadas del trío de la bencina (Tardà-Castro-Fraga) que uno ya no sabe quién dijo qué. Quizás no haga falta distinguirlas. Al fin y al cabo, son flatulencias de gentes que tendrían que ser más serias y responsables.

En realidad, les pagamos con esa condición, primera, de que sean serios y responsables, al menos en público. También les pagamos con otras condiciones: que sean honestos y solventes, que se preocupen por resolver nuestros problemas y que se respeten entre sí. Pero tal vez sea pedir demasiado.

La combinación de las tres declaraciones comentadas da mucho juego. El intercambio nos puede llevar a pensar que Fraga ha gritado que muera el Borbón, Tardà ha llamado tontos de los cojones a los votantes de Castro y que Castro ha solicitado colgar a Fraga para averiguar su peso. También que Fraga pretende colgar al Borbón, los tontos de los cojones quieren que muera Tardà y a Tardà le gustaría votar a Castro. Y así hasta el infinito. Un infinito lenguaraz y grosero. Todo es uno y lo mismo: bencina para inflamar la convivencia.

Aquí pasó lo de siempre. No murieron cuatro romanos y cinco cartagineses, sino que callaron romanos y cartagineses ante la metedura de pata de los propios y jalearon cartagineses y romanos la metedura de pata de los ajenos, y tómese por cartagineses y romanos a los partidarios de Esquerra Republicana de Cataluña (el partido de Tardà), Partido Popular (el de Fraga) y Partido Socialista Obrero Español (el de Castro). Donde hubo escándalo y rasgamiento de vestiduras por lo que dijo el travieso que es del enemigo hubo igualmente disculpa y justificación por lo que dijo el atravesado que es de los nuestros. Así funciona la política en España.

Cualquier persona normal pensará que Tardà se ha pasado tres pueblos al terminar un mitin deseando la muerte del régimen en el que él es parlamentario o de la persona que lo encarna, que Castro se ha pasado lo mismo al llamar tontos de los cojones a nueve o diez millones de españoles que él mismo debe representar como presidente de la Federación de Municipios y que Fraga, ídem de lienzo al sugerir que se cuelgue al nacionalismo -no se sabe de dónde y con qué- con el que su partido ha gobernado y pactado muchas veces. Cualquier sectario de ERC, PSOE y PP, por el contrario, actuará como ha actuado: viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

El país puede irse a pique y ellos, mientras, se dedican a los juegos florales del insulto y el desprecio. ¿Cómo vamos a creer en estos pirómanos del trío de la bencina?

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