RELOJ DE SOL

Joaquín Pérez-Azaústre

El triplete

LO único que busca Florentino es que nos olvidemos del triplete, que ahora sólo hablemos de su Madrid imperial. Me lo ha dicho un amigo, de percepción brillante, y puede tener parte de razón. Florentino ahora mismo quiere deshacer la concepción de que el Barcelona es más que un club, quiere fomentar la nebulosa en torno a Liga, Copa y Champions, quiere que dejemos de pensar que ha habido un club que ha convertido el fútbol ancestral de lluvia en los zapatos en una perfección. Por eso está fichando al estilo de Roma, masacrando naciones, llevándose al imperio por una imposición lo mejor de cada casa, ese tesoro intacto que habita en cada equipo, y por unas cantidades que están moviendo el mercado, como ha dicho el entrenador del Atlético de Madrid, pero que también podrían agitar las entrañas sangrientas de cada mediano y pequeño empresario al que el mismo banco que ahora ha financiado a Florentino Pérez les ha negado el crédito. Hay algo indecoroso en todo esto, hay una prepotencia que es sólo económica, esa vaciedad del nuevo rico que tiene algo ostentoso y tiene algo patético.

Mientras que la perfección del modelo del Barcelona, sostenido en el tiempo, esa Masía, esa educación de jugadores cimentada en la infancia y luego concluida en el salto a un primer equipo bien cuajado, se ha perfeccionado en Pep Guardiola y en sus tres trofeos deslumbrantes, el nuevo Real Madrid de Florentino Pérez, su modelo a base de kilos de billetes, el dinero lo compra todo o casi todo, se ha perfeccionado de manera instantánea y natural en la foto de Cristiano Ronaldo espatarrado en un sofá, vaporoso de sudores veraniegos, mientras Paris Hilton le comía la oreja derecha. Por seguir en Hollywood, es la diferencia entre Pierce Brosnan tomando un dry martini mezclado y no agitado en la barra de un chiringuito, con las gafas de sol y la mirada pendiente de una Halle Berry convertida en sirena despertando del mar, y el típico chulo de piscina con el pecho cuajado de cadenas y un sutil tanguita de leopardo.

Mira que estamos purgando todos los excesos económicos que nos han llevado hasta la crisis, mira que la causa de la crisis ha sido la avaricia y esa ostentación, y los mismos que han sufrido todos esos excesos y ahora los contemplan en sus cuentas corrientes o en sus colas del paro aplauden los fichajes del Madrid. Luego, claro, deberán ganar cada partido, pero no es un modelo de equidad, es como comprar no los aprobados, sino los sobresalientes, y sin ningún pudor. El Barcelona, mientras, ha sido el trabajo menudo y minucioso, un empeño de años, un proyecto de muchos sedimentos, que ha dado jugadores preciosistas a los que no hay que comprar, porque esa camiseta es su identidad bien cincelada.

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