Crónica Personal

Pilar / cernuda

j uego sucio

PUES sí, voy a defender a Núñez Feijóo. Sin complejos, como he defendido a otros políticos, de diferente signo, cuando han sido víctimas de juego sucio. Porque éste lo es. Lo ha explicado minuciosamente el propio presidente de la Xunta, nadie está libre de haberse relacionado con personas que, a la larga, resultaron ser poco fiables o, llanamente, delincuentes.

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Esta periodista no podría hacerlo, también se ha equivocado en sus percepciones y también se ha relacionado con quien no debería haberlo porque tras su buena imagen se escondía alguien sin escrúpulos aunque parecía tenerlos. En política suele ocurrir, sobre todo cuando estás en lo más alto; a menudo es el adversario, o el amante despechado, o el socio a quien dejaste porque no era trigo limpio, el que saca los pecados de juventud o, sin haber pecado, fotografías que pueden ser mal interpretadas.

He escuchado que no puede quejarse el presidente de la Xunta porque en su momento utilizó una fotografía de Anxo Quintana disfrutando de unas vacaciones en el barco de un empresario. Hombre, no. Quintana era entonces vicepresidente de la Xunta y el empresario se había hecho con un importante contrato en renovables a pesar de que se presentaba al concurso la empresa de renovables puntera en el mundo, Iberdrola, y la que se llevó la adjudicación no tenía experiencia en el sector. El vicepresidente, por cierto, trabaja ahora para esa empresa. ¿Es lo mismo que se le puede achacar ahora a Núñez Feijóo?

Si fuera un dirigente político de segunda con toda certeza no se vería ahora con unas fotografías de hace veinte años utilizadas para poner en cuestión su honradez personal. Si no hubiera revalidado su mayoría absoluta con más escaños no viviría esta situación. Si no se mencionara su nombre cada vez que se habla de sucesión en el PP, con toda seguridad no se habrían publicado las fotos supuestamente comprometedoras. Sin que eso signifique que la procedencia es de adversarios políticos, porque quien está en primera línea siempre cuenta con una larga lista de personas deseosas de hundirle, y esas fotografías han pasado por manos policiales, de al menos tres jueces y de varios periodistas, y posiblemente también de algunos políticos, de su partido y de otros, antes de ver la luz.

En fin. No está el país como para hacer leña con políticos decentes.

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