BREIKIN NIUS

Ignacio Gago /

Los últimos mohicanos

LA última vez que La 1 de TVE perdió el liderazgo de audiencia en los informativos nadie sabía qué era eso de crisis económica y menos aún la barruntaban. Ocurrió en el verano de 2007, el de Zapatero anunciando el cheque-bebé de los 2.500 euros y con Bibiana Aido sin sospechar que casi un año más tarde sería nombrada ministra de Igualdad. Ya ha pasado tiempo, Zapatero y Aído huelen a alcanfor, pero los telediarios de la cadena pública continúan como los más seguidos a la hora de informarse por televisión. Ahí llevan 53 meses consecutivos y a punto de soplar la vela 54. Y lo son por derecho propio y por demérito de los de la competencia, empeñados en escaletas que contienen mucho de espectáculo, noticias de medio pelo, sucesos a punta pala y fútbol hasta decir basta.

A la espera del nuevo presidente de RTVE, que aterrizará Dios mediante de aquí a junio, la cadena se ha convertido en el único referente todavía en pie -junto a la Agencia EFE- que no ha sufrido alteración tras el cambio de color del Gobierno. Se trata de una situación inédita en la historia democrática de RTVE, palpable a simple vista en unos informativos escorados hacia el lado contrario hacia el que se hundió el Costa Concordia. Los telediarios, los más valorados de siempre por los españoles, se han convertido así en una especie de maquis o últimos mohicanos audiovisuales que huyen de la equidad. Los hay que incluso han bautizado al equipo de informativos comandado por Fran Llorente como Los otros ya que, como los protagonistas de la película, están muertos pero no lo saben. El largo interregno en la presidencia de RTVE llega en un momento delicado para la corporación. Desde la tocata y fuga de Oliart, su consejo de administración no deja de sorprendernos con todo tipo de situaciones y anuncios descacharrantes. Mientras tanto, Telecinco acecha en silencio para recuperar el trono de cadena más vista del país.

Cambio de canal. Me reprocha un lector, con razón, mi metedura de pata la semana pasada cuando conté que en la web de Miriam Díaz-Aroca ésta incluía en su CV su paso como presentadora de No te rías que es peor, al que definía como el concurso más emblemático de la historia de la TV. Y no es así. Pero la ex estrella se estrella al afirmar ufana en su currículum que condujo el Un, dos, tres. Con la venía: el maestro de ceremonias fue el recordado Jordi Estadella y la Aroca se limitó a ejercer de azafata, animadora y silbadora, nada de conducir o presentar el espacio parido por Chicho. En televisión por desgracia hay demasiado pseudofamoso -y algún jefe de informativos- que no pasaría con éxito el polígrafo del difunto Julián Lago.

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