Hablemos de educación

Javier Ros Pardo / Javierros@ Auna.com

Para la no violencia: un poco de empatía

NIÑOS! 300.000 gladiadores, es decir, otros tantos hombres con las mismas ganas de vivir que tú o que yo, murieron en el Coliseo de Roma sirviendo su martirio como divertimento público ante una gente despiadada que disfrutaba del espectáculo. Al igual que existe un catálogo de monumentos maravillosos llamados Patrimonio de la Humanidad, podríamos hacer otro compuesto por lugares donde se escribieron páginas vergonzantes de la historia de la condición humana, para que nunca se repitan. Podríamos empezar con el anfiteatro de Gladiator en el que, tan sólo para instalar el toldo cuando hacía sol, estaba calculado que debían morir más de 300 esclavos estrellados contra el suelo. Podríamos incluir otros lugares malditos como la Plaza de la Bastilla de París, el Alcázar de la Inquisición de Sevilla, La Carretera de la Muerte de Málagaý

En todos los casos, similares o parecidos, siempre hay una constante que se repite: los responsables de los hechos son personas insensibles ante el sufrimiento ajeno, discapacitadas para ponerse en la piel del otro. Veamos: imagina que tú mismo, junto con varios de tus mejores amigos de toda la vida y bajo la amenaza de que os maten a todos, debéis luchar a muerte para que el público disfrute con vuestro sufrimiento en un anfiteatro como el de Itálica. A los chavales que allí murieron su madre los parió con la misma ilusión que la tuya a ti. ¿Cómo te sentirías? Por favor, respóndete a ti mismo, con sinceridad. Os mentiría si dijese que hoy ya no existe gente tan mala como aquélla. Va disfrazada de buena, pero a la primera oportunidad, si le dan canchaý da la cara y se apunta para hacer algo parecido. Así sucedió en Italia, Alemania, Francia o España cuando los asesinos tenían vía libre para dar rienda suelta a sus deseos más inconfesables.

Ahora, os ruego que contestéis sinceramente por escrito: ¿Qué siento yo cuando me insultan, me pegan o maltratan? Garantizo vuestro anonimato.

He aquí algunas respuestas, todas auténticas. Sus autores, niñ@s de 12 años:

-"Con ganas de morirmeý rabioso y apenado. No insultes a nadie si no quieres que te insulten"

-"Como una perra que no encaja en este mundo".

-"Sólo siento ganas de llorar, de no salir nunca más".

-"Me siento sola, desaparecida, inútil, triste y tonta, me digo que no debería haber nacido".

-"Desearía vivir en un mejor y más tranquilo".

-"Ofendido, furioso, solo, tonto.Si me insultan por mi aspectoý es lo que más me duele".

-"Me siento humillado y diferente a todos.Me siento cruel, maníaco, subnormal y diferente".

-"A veces hay insultos que son de cachondeoý pero hay algunos que duelen".

-"Me siento destruida, ridiculizada, sin amigos"."Procuro aparentar que no les echo cuenta, pero me lo paso fatal".

-"Hay algunos que tan sólo de mirarlos te pegan, se quedan tan tranquilos, y se van como si no hubiese pasado nada".

-"Avergonzado, desgraciado, con mucha pena dentro del corazón".

-"Pienso por dentro que ése es mala persona ¿Es que no le importa lo que sienten los demás"

-"Si me pegan, yo no puedo pegar a nadie porque empiezo a llorar".

-"Sin fuerzas para seguir adelante. Como si al mundo no le hiciera falta que hubiese nacido"ý.

Imagina que te hacen algo terrible y lo graban con la cámara de un telefonito con el deseo de que salga por la tele, o de colgarlo en internet para que la gente se divierta viéndolo.

No imagines que eso le pasa a otra persona, sino a ti. Si hay gente capaz de hacerlo, podemos pensar que muchos de aquellos espectadores del Coliseo romano hoy andan sueltos por la calle.

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