Cristina González Rojo

Los visados evidencian la parálisis del sector en Andalucía

FRECUENTEMENTE nos encontramos con estadísticas sobre la vivienda que ponen de relieve la magnitud del auge y caída de la actividad inmobiliaria. Uno de los aspectos más destacados es la evolución del stock de vivienda, estimado como diferencia entre las viviendas terminadas disponibles para la venta, y las transacciones que se han realizado sobre las mismas. Ese stock nuevo permanece estancado en España en una cantidad aproximada de 600.000 viviendas, y las predicciones sobre el mismo suelen basarse en las licencias que se conceden para emprender nuevas obras. Durante un tiempo pudo haber un desfase entre licencias y construcción, porque la falta de crédito o la escasez de demanda retraían a los promotores, aun con licencia concedida. En los últimos dos años esto ya no es así, pues las licencias no se piden si no hay un propósito firme de comenzar la obra, ya que las circunstancias del mercado son conocidas.

Pero hay un dato que se sitúa aun antes de la licencia, y que puede servir para anticipar por dónde va a ir la construcción en los próximos años; se trata de los visados de dirección de obra nueva que expiden los colegios de arquitectos. Esta información es importante ya que hay un período de al menos dos años desde que se visa, se concede la licencia y se construye. Con ello tenemos también una idea de las repercusiones sobre la actividad económica y el empleo, pues aunque se diera un cambio en las circunstancias actuales en cuanto, por ejemplo, al crédito, ese plazo no puede reducirse.

Las cifras del cuadro que presentamos sobre visados de dirección de obra nueva recoge sólo los ocho primeros meses de 2011 con 54.500 visados. La proyección para todo el año sería de unas 72.000, lo que contrasta con las más de 650.000 que se visaron en 2007. Las cifras de los ocho meses que se consideran, comparadas con las del mismo período del año anterior, suponen una caída del 13%. Si incluimos rehabilitaciones y ampliaciones, los visados se elevan a 76.600, lo que pone de relieve que estas actividades resultan relevantes (una tercera parte de los visados de enero a agosto) en las circunstancias actuales.

Andalucía mantiene una caída similar al total nacional, con poco más de 9.300 viviendas visadas, para las fechas a que nos referimos, que podrían ser unas 12.000 para todo 2011, frente a las casi 115.000 que se visaban en 2007. Aunque se frena el ritmo de caída desde 2009, los datos son elocuentes y afectan a todas las provincias andaluzas. Almería, con un 97%, Málaga 93%, y Huelva y Granada del 90%, son las que muestran las caídas más fuertes, en consonancia con su boom inmobiliario. Cádiz y Jaén se sitúan en una caída del 84%, Córdoba del 78,5%, y Sevilla del 72%; son caídas importantes, pero no alcanzan las cifras dramáticas de las otras provincias.

Como decíamos al principio, esta información resulta útil para prever cuál va a ser la evolución de la actividad inmobiliaria en los dos o tres próximos años, y evitar ser infundadamente optimistas sobre el futuro de nuestra economía. Por otra parte, son un incentivo para adoptar medidas lo antes posible, recortando plazos en el ajuste del mercado de la vivienda y haciendo que el proceso, dentro de su gravedad, sea lo menos arduo posible.

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