Muere un niño de 6 años en un incendio en Los Montecillos

  • Dos hermanos de la víctima, uno de 14 años y un bebé, sufren lesiones graves y permanecen en la UCI. La madre de los niños tiene quemaduras en la cara y un tío, en las manos.

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Pasaban ya las tres de la madrugada. En la plaza de Seixa, en los Montecillos (Dos Hermanas), una mujer, Eva Parra, con la cara medio quemada, se abrazaba a su hijo mayor. Lloraba en la calle. Decenas de vecinos contemplaban la escena. Una hora antes, se había declarado un incendio en su casa, en un piso de la tercera planta del número 2 de la plaza. El fuego se había originado en la habitación en la que dormían dos de sus hijos: uno de 14 años y Miguel, de 6. En la otra estancia estaban ella con otra hija, de trece meses, en la cuna. 

Eva Parra, profesora de baile flamenco y sevillanas, que andaba buscando gente para impartir un curso en la sede de la asociación de vecinos de su barrio, lloraba pero pensaba que sus hijos estaban bien. Al principio insistía en que estaban dentro de la casa, pero alguien -de la Policía, de los Bomberos o de los servicios sanitarios- le dijo que en el domicilio no quedaba nadie, quizás para calmarla y para poder trasladarla al hospital antes de que tuviera que ver cómo un furgón fúnebre se llevaba el cuerpo calcinado de su hijo Miguel. Los vecinos oyeron la conversación, entendieron que los hijos de Eva, los Parra, como así les llaman, estaban sanos y salvos, y comenzaron a tocar las palmas, en una improvisada forma de liberar la tensión del momento. 

Habían pasado mucho miedo, habían visto una bola de fuego saliendo literalmente de la ventana del cuarto de los niños, habían llamado más de 20 veces al servicio de emergencias 112 solicitando con insistencia la llegada de los Bomberos, se habían desesperado al ver que éstos tardaban más de 20 minutos (según el Ayuntamiento, el tiempo de respuesta fue de sólo cinco minutos) y luego, cuando llegaban, cómo se les soltaba la manguera que habían acoplado a una boca de riego. 

Alguno, durante la tensa espera, había intentado entrar en el piso para rescatar a los atrapados. "Pero, tal como subían bajaban, era imposible hacer nada", relata Enrique Jurado, vecino del bloque contiguo, que oyó golpes a las dos de la madrugada y pensó que era algún niño jugando a la pelota a deshoras. 

El chico de 14 años que compartía habitación con su hermano Miguel logró salir por su propio pie. Sus pisadas ensangrentadas continuaban este martes por la mañana alrededor del bloque y esparcidas por un aparcamiento cercano, justo donde empezaba la línea de la Policía que impedía el acceso al edificio. Allí lo recogió un vecino, que lo subió a su coche y lo llevó al hospital de Valme. De ahí fue trasladado en ambulancia al Hospital Virgen del Rocío, en cuya unidad de Quemados permanece en estado muy grave, con entre el 60% y el 70% de su cuerpo quemado. 

"El chaval sólo hacía decir que su hermana estaba dentro", explica Antonio Álvarez, vecino y también testigo de los hechos. A la niña, de un año, la encontraron los Bomberos en su cuna, en una habitación completamente cubierta de humo. El bebé había inhalado una gran cantidad de humo y se encontraba ya en parada cardíaca. Los sanitarios del 061 le practicaron la reanimación cardiopulmonar y le salvaron la vida. La trasladaron poco después al Hospital Infantil del Virgen del Rocío, donde permanece ingresada con pronóstico muy grave. Tanto ella como su hermano siguen en la UCI. Los médicos estiman que las próximas 24 horas serán claves en su lucha entre la vida y la muerte. 

La madre había logrado salir por sus medios, con quemaduras en parte de la cara. También había sufrido heridas leves su hermano, tío de los niños, vecino del bloque, que intentó rescatar a sus familiares antes de la llegada de los Bomberos. Otro hijo mayor de Eva Parra, que se encontraba fuera de la casa en el momento del incendio, se abrazaba a ella. La mujer no quería irse de allí, convencida de que su hijo Miguel seguía dentro de la casa. Alguien finalmente la convenció y se la llevó. Los vecinos, intranquilos e indignados con la tardanza de los Bomberos, se felicitaban, confundidos, pensando que todo había quedado en un susto. Todos pensaban que alguien había sacado a Miguel ya de la vivienda. "Cuando, después, vimos que llegaba un forense y un furgón de la funeraria, nos dimos cuenta de que el niño estaba muerto", lamentan. 

Para entonces eran ya casi las cinco de la mañana. La esperanza daba paso a la conmoción. Al dolor. Muchos de sus vecinos recuerdan a Miguel, un niño simpático y zalamero, siempre pegado a un balón de fútbol. "A lo mejor te daba un balonazo y, antes de que fueras a reñirle, se acercaba y te decía: 'Usted perdone, ahora mismo le hago un bailoteo", recuerda un vecino. "Yo siempre estaba dándole caña con el fútbol. Le llamaba Peluso, porque iba siempre con su melenita, y él me decía: 'Déjame, que tú eres del Sevilla'. Era un niño muy guapo", dice otro. 

"Todo fue muy rápido, no sabíamos quiénes habían salido ni si quedaba alguien dentro. Vimos que salía el chico de 14 años, todo ensangrentado, y que un vecino lo llevaba en su coche. Veíamos a la madre aquí abajo llorando. Antes que los Bomberos, llegaron dos policías nacionales que intentaron entrar en el piso, pero no pudieron. Los Bomberos tardaron mucho, más de 20 minutos. Al parecer se perdieron, cuando el parque está cerca de aquí. Sólo hay cinco rotondas para llegar, ese camino lo hace un coche viejo en tres minutos. Pero ellos venían sin sirenas siquiera", apunta Jurado. 

El Ayuntamiento de Dos Hermanasniega la tardanza de su servicio de extinción. El concejal de Prevención y Movilidad, Antonio Morán, que estuvo este martes en el lugar de los hechos, explicó que la primera llamada recibida es de las 01:54 y a las 01:59 los Bomberos ya estaban en el lugar de los hechos, y que esta secuencia horaria está registrada. "Entiendo que en esas circunstancias ese tiempo se hace eterno, pero realmente no tardaron más de cinco minutos". También negó el edil que los Bomberos se perdieran. "El camino desde el parque hasta aquí es de dos carriles por sentido, primero hasta la Feria y después recto hasta esta zona. Los bomberos estaban dormidos en el momento de la llamada, se vistieron en diez segundos y salieron corriendo. Tardaron cinco minutos escasos"

Queda ahora por conocer cuáles fueron las causas del incendio. Un equipo de la Policía Científica estuvo este martes por la mañana realizando una inspección ocular de la vivienda, tomando muestras para emitir un informe de lo ocurrido, que se conocerá en los próximos días. La primera hipótesis que se baraja es la de un cortocircuito.

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