delincuencia

Ladrones de catalizadores

  • Bandas de delincuentes del Este se especializan en el robo de estas piezas del motor de los vehículos

  • Contienen metales muy cotizados, como el rodio, el paladio y el platino

Un gran número de catalizadores, robados de los bajos de los vehículos, incautados por la Guardia Civil. Un gran número de catalizadores, robados de los bajos de los vehículos, incautados por la Guardia Civil.

Un gran número de catalizadores, robados de los bajos de los vehículos, incautados por la Guardia Civil. / m. g.

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Una de las prácticas delictivas que está de moda en Sevilla es el robo de catalizadores. Los ladrones sustraen estas piezas de los vehículos porque contienen metales que son muy preciados en el mercado negro, como el platino o el paladio. El catalizador es una pieza situada en los bajos del coche, muy cerca del tubo de escape, que sirve para controlar y reducir los gases nocivos expulsados por el motor durante la combustión. El robo de estos elementos es un fenómeno común en toda España. Ya en Sevilla hubo hace años una banda que se dedicaba al robo de catalizadores de un modelo concreto de coche, el Renault Clio. Ahora han vuelto a repuntar este tipo de sustracciones y las marcas preferidas de los ladrones son Citroën, Fiat y Peugeot.

Aunque no existe una estadística certera sobre este asunto, ya que muchos de estos robos ni siquiera se denuncian, las Fuerzas de Seguridad estiman que en Sevilla se roban cada día una decena de catalizadores. En muchas ocasiones estos robos no son ni siquiera considerados delitos de hurto, ya que los ladrones no tienen que fracturar ninguna ventanilla ni forzar la puerta del vehículo para sustraerlos. El hecho de que sea relativamente sencillo el robo, y que las penas que puedan aplicarse a los ladrones si son sorprendidos in fraganti sean exiguas, también influye en el repunte de esta actividad delictiva.

Los delincuentes utilizan herramientas de fontanería para sustraer las piezas

Los delincuentes utilizan cortatubos, unas herramientas usadas habitualmente en fontanería para cortar tubos de cobre. También llevan sierras pequeñas manuales o que funcionan con una batería. Con estas herramientas, los ladrones se meten debajo del coche como si de mecánicos se tratara, cortan la panza del tubo escape a la altura de donde se encuentra alojado el catalizador y sustraen la pieza completa en cuestión de minutos. A veces también emplean gatos para levantar el coche y así trabajar con más facilidad.

FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía. FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía.

FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía.

El catalizador suele estar situado a la mitad del tubo de escape de los vehículos. Aunque se usa para la regulación de humos y disminuir la contaminación atmosférica, los delincuentes no quieren los catalizadores para revenderlos como recambios. Lo que les interesa es el paladio, el rodio y el platino que alojan en su interior estos objetos. Son tres metales muy valiosos que, una vez extraídos, se venden bien en el mercado negro.

El rodio es uno de los metales más caros que hay y en ocasiones supera al oro, mientras que un solo gramo de platino vale unos 40 euros y el de paladio unos 30. Esto da una idea aproximada del botín que se puede conseguir con este tipo de actos delictivos, sin necesidad de exponerse cometiendo un delito violento como un atraco o robo con intimidación, ni tampoco tener que entrar en una casa y forzar cerraduras, con el riesgo de ser sorprendidos por el dueño de la misma o algún vecino. Y en caso de que la Policía los detenga, los agentes pueden acusarles como mucho de un delito de hurto, que se castiga muy laxamente en el Código Penal español.

Así, entre cuatro delincuentes pueden sustraer hasta treinta catalizadores en una hora. Esta situación se ha dado en algunas zonas de Sevilla, en concreto en los distritos Este y Macarena. Ambas demarcaciones son las más afectadas por este tipo de robos. Sin embargo, no hay un lugar preferido de acción para los delincuentes especializados en el robo de catalizadores, que se mueven por toda la provincia e incluso por otras áreas de la geografía española. Quienes se dedican a esta actividad suelen ser ladrones procedentes de Europa del Este, principalmente de Rumanía y Bulgaria. En ocasiones forman bandas itinerantes, que se desplazan durante unos días a una ciudad, roban decenas de catalizadores en ella y luego se marchan a sus lugares de residencia o a otras provincias para continuar delinquiendo.

El robo del catalizador puede suponer un verdadero quebradero de cabeza para el dueño del coche del que ha sido sustraído. Muchas de las víctimas ni siquiera denuncian los hechos, ya que algunas compañías de seguros no los cubren. Al no producirse durante el proceso ninguna fractura ni rotura de elementos del coche, no lo consideran como robo. Por ello, no existe una estadística fiable de este tipo de sucesos. Sí hay unos datos más generales sobre el robo de vehículos en general, que fue el delito que más creció en la provincia de Sevilla el año pasado. Sólo en la capital, los robos de y en interior de vehículos subieron más de un 30% en el año 2017 en relación con el ejercicio anterior, según consta en las estadísticas oficiales de criminalidad hechas públicas por el Ministerio del Interior recientemente. Sin embargo, en este apartado entran tanto las sustracciones de motos y de coches como los robos en interior de vehículos.

Los precios de los catalizadores nuevos oscilan dependiendo del modelo de coche, del motor y del tubo de escape, pero en un vehículo de gama media el precio puede superar los 300 euros. Los talleres mecánicos de Sevilla han subido las ventas de este tipo de recambios, precisamente por la actividad de los delincuentes.

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