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La agilidad frente a la fe

  • La rapidez burocrática lleva a muchos sevillanos a optar por la vía civil y descartar la religiosa.

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¿A qué se debe el descenso de bodas por la Iglesia? Como se ha mencionado antes, varios son los factores que han provocado que en 15 años los enlaces civiles superen a los canónicos en la provincia de Sevilla, que, en este sentido, sigue la tendencia general de la media nacional. Aunque para darse el "sí, quiero" ante un sacerdote se ha de entender que los contrayentes profesan la fe católica, no es menos cierto que muchos creyentes optan por la vía civil por razones más banales.

Una de ellas, y quizá la principal, sea la agilidad burocrática que ofrece un enlace matrimonial frente a uno religioso. Los sevillanos optan por la "comodidad" y evitan así los requisitos que exige la Iglesia. Entre otras condiciones se encuentra que ninguno de los contrayentes esté divorciado. Si un católico, pese a ser practicante, se encuentra en dicho estado, acudirá a un ayuntamiento, juzgado, notaría u otro edificio para casarse en segundas nupcias, posibilidad que la Iglesia, actualmente y aunque el papa Francisco haya abierto la mano a los divorciados, no contempla. Sólo se permite casarse por segunda vez a los que han obtenido la nulidad matrimonial, lo que se consigue tras un largo (y costoso) proceso en el Tribunal Eclesiástico de la Rota.

Otro factor determinante son los cursillos prematrimoniales que se exigen para una boda católica. El hecho de tener que acudir una vez a la semana durante cierto periodo de tiempo a recibir una catequesis sobre el sacramento del matrimonio y diversas orientaciones sobre la familia cristiana provoca que los contrayentes declinen esta opción, pese a declararse católicos, y elijan la ceremonia civil por pura "comodidad".

Al margen se encuentra el aspecto económico. Aunque muchos piensen que la bodas religiosas son más caras que las civiles, este principio no siempre es real y muchas veces obedece a un tópico consolidado con los años. La tasa establecida por el Arzobispado de Sevilla por oficiar una boda es de 175 euros, cantidad similar, por ejemplo, a la fijada por las notarías para celebrar un enlace: entre 150 y 200 euros. A esta cifra hay que sumar los 30 euros que cuesta el expediente matrimonial católico.

En las bodas civiles también hay que pagar el desplazamiento del oficiante si el enlace tiene lugar en un edificio que no sea público o fuera del lugar del trabajo del concejal, juez o notario.

Lo que realmente encarece una boda canónica es el templo que se elige, ya que en algunas capillas o basílicas (especialmente donde se venera a imágenes de gran devoción) se llega a pedir 300 euros por la celebración. De ahí que el papa Francisco, hace dos años, alertara del abuso económico en este tipo de sacramentos por parte de sacerdotes e instituciones. Las hermandades con sede canónica propia siempre han defendido esta tarifa para sufragar los gastos de luz y limpieza que acarrean las bodas.

La Iglesia de Sevilla es consciente de la merma de bodas católicas que ha sufrido en los últimos 15 años. Sin embargo, según señalan fuentes del Arzobispado, no está en el ánimo del actual prelado hispalense, monseñor Juan José Asenjo, rebajar el número de requisitos que se exigen para un matrimonio, especialmente los referidos a los cursillos previos. "El arzobispo ha puesto especial interés en estos cursillos", señalan dichas fuentes, que agregan que "dentro de su obra se encuentran los cinco centros de orientación familiar que existen en la provincia, donde, al margen de estos cursillos, se imparten talleres y diversas actividades con el asesoramiento de sacertodes y psicólogos".

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