El cardenal insta a los políticos a trabajar más por los necesitados

  • Amigo Vallejo aprovechó el pontifical de la Virgen de los Reyes, tras la procesión, para requerir a los fieles que salgan a las calles y no se limiten a acudir a los templos

Un aldabonazo en toda regla. El cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, llamó ayer la atención de los poderes públicos para que no cesen ni abandonen en la tarea de ayudar a los ciudadanos más necesitados y desatendidos en estos tiempos difíciles de crisis. En la homilía de la misa estacional celebrada en la Catedral tras la procesión de la Patrona, la Virgen de los Reyes, el purpurado aprovechó la presencia de los políticos para añadir que la labor social que realiza la Iglesia no puede sustituir el trabajo que éstos deben llevar a cabo: "La acción social de la Iglesia puede ser motivo para la dejación y el olvido por parte de aquellas instituciones directamente obligadas en la atención de los ciudadanos más indigentes. Con mucho gusto colaboramos con las administraciones públicas, y tenemos que reconocer que no es poca la ayuda que nos prestan".

Las palabras del cardenal giraron, en su mayor parte, sobre los tiempos difíciles que atraviesa la sociedad y que repercuten de manera directa en las personas más débiles y desfavorecidas. La falta de trabajo, la incertidumbre sobre el futuro, el sufrimiento de las familias, o la inseguridad permanente, fueron algunos de los temas tratados por monseñor. "¿Cuál debe ser nuestra actitud y nuestra respuesta como cristianos? Sin duda alguna la de la justicia y la del amor".

Monseñor Amigo tiene clara la receta. A grandes males, grandes esfuerzos: "Que aumenta la necesidad y la indigencia, pues más generosas son las ayudas que la Iglesia aporta a la sociedad". En este sentido, el cardenal se refirió al incremento que han experimentado las colectas y las aportaciones a Cáritas durante los últimos meses, "no sólo de la misma comunidad cristiana, sino de otras personas que confían en la acción caritativa y social de la Iglesia".

Por otra parte, señaló que la Iglesia en ninguna de estas actuaciones quiere buscar el boato ni el aplauso, sino cumplir "con nuestra obligación como cristianos, ni más, ni menos".

El cardenal lanzó una arenga para que los cristianos salgan a las calles y no se limiten a acudir a las iglesias, limitando de esta manera su actividad: "El templo no nos puede separar de nuestras obligaciones como ciudadanos, pero tampoco nos debe impedir ser fieles a nuestros convencimientos religiosos".

El purpurado no hizo ninguna referencia a su próxima jubilación durante el sermón -debe poner su cargo a disposición del Papa el próximo día 23, al cumplir los 75 años- aunque las palabras del principio de su homilía sonaron a despedida, en la que ha podido ser su última procesión de la Virgen de los Reyes como arzobispo de Sevilla: "Éste es uno de los días más añorados por todos aquéllos que tienen que vivir lejos de esta querida ciudad de Sevilla. Los sentimientos y la fe no solamente no se han apagado, sino que perviven, superando cualquier barrera de tiempos y de distancias". Sólo el tiempo pondrá estas palabras pronunciadas ayer en su lugar.

Al término del pontifical, el arzobispo de Sevilla tuvo unas palabras de agradecimiento para el que será su sucesor, monseñor Asenjo, por haber interrumpido sus vacaciones para estar presente en el día de la Virgen de los Reyes. "Que Dios se lo pague". El prelado también agradeció al alcalde y a la corporación municipal su participación en los actos.

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