Sevilla

Un enclave privilegiado

  • La parcela donde se reubicará la Mezquita forma parte de los suelos de la futura ampliación del Parque Tecnológico de Sevilla

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No hay mejor sitio. Noble, con accesos viarios y ferrovarios garantizados -en un caso ya; en otro, a medio plazo- y con el horizonte urbanístico más que despejado. El solar elegido por la Gerencia de Urbanismo y la Comunidad Islámica para reubicar finalmente el edificio de la futura Mezquita de Sevilla -diseñada, en principio, para el sector Sur de la ciudad- forma parte de las zonas donde estaba previsto que creciera de forma inmediata el Parque Tecnológico de la Isla de la Cartuja, la zona de oficinas y empresas más cotizada de la capital andaluza y herencia directa de la Exposición Universal de 1992.

A pesar de que el Consistorio había puesto encima de la mesa hace varias semanas hasta siete ubicaciones distintas para acoger el templo de confesión musulmana -después de que el alcalde, pese a contar con una sentencia firme a favor del proyecto original, ratificase su promesa electoral de sacar la mezquita del barrio de Los Bermejales- la solución al enigma de dónde iría la Mezquita se ha inclinado al cabo hacia el enclave que contaba con más posibilidades. Casi todas.

El Consistorio, de hecho, ha jugado en parte al despiste con cierta maestría al abrir un abanico tal de opciones -las siete ubicaciones iniciales se vieron poco después reducidas a tres- que le ha permitido dilatar la resolución definitiva hasta pasadas las elecciones generales y los comicios autonómicos. Aparentemente, además, la elección no es municipal, sino determinación de la propia Comunidad Islámica.

El lugar no es tampoco el entorno del Estadio de la Isla de la Cartuja, donde en principio se había sugerido. Entre otras razones porque al Norte del coliseo de los Mundiales de Atletismo el término municipal hispalense muere para dejar paso ya al territorio administrativo de Santiponce. De haberse querido, podría haberse colocado junto al Estadio -en su área Sur-, pero lo cierto es que estos espacios ya estaban destinados a la ampliación del Parque del Alamillo. De ahí que, al final, la mezquita vaya a ir dentro del Parque Tecnológico de la Cartuja. En concreto, en el vértice noroeste de este recinto empresarial, donde se encuentran radicadas importantes sociedades mercantiles y organismos e instituciones públicas, la mayoría de ellas instaladas en la antigua Expo 92 por sus notables infraestructuras, los generosos beneficios fiscales asociados a esta especie de zona franca empresarial y la posibilidad de trabajar en un recinto física y operativamente segregado de la urbe ordinaria. Un factor clave a la hora de singularizar -en términos de imagen y de presencia; también económicos-la Tecnópolis de Cartuja 93.

Acaso la presencia de la mezquita en este contexto urbano quiebre la tendencia -histórica, por otra parte- de convertir la Cartuja en un sitio de élite. El proyecto de la Comunidad Musulmana viene ahora a introducir un gran equipamiento de índole religiosa en un ámbito en el que las carencias dotacionales son precisamente otras distintas. Casi todas destinadas a complemetar la fuerte presencia empresarial en la Isla. El suelo, calificado como dotacional en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), se sitúa justo al Norte de la banda de aparcamientos que, como una suerte de espina vertebral, cruza todo el eje Oeste de la Cartuja entre el cauce vivo del río Guadalquivir y loa Banda de Servicios de la antigua Expo, ocupada también por oficinas y empresas. Su principal referencia viaria es la avenida Carlos III, que conecta dos partes de la SE-30 (el tramo del muro de Defensa) con el acceso Norte de Sevilla (Alamillo y Ronda Urbana Norte). A apenas unos pocos metros de distancia se sitúa además el apeadero de Renfe en la Cartuja, cuya reactivación ha sido prometida en numerosas ocasiones por parte de las administraciones públicas.

El solar, de hecho, está en un lateral del Parque Tecnológico actual, pero cuando se lleven a cabo los planes de expansión del recinto empresarial quedará totalmente embutido dentro de la propia Tecnópolis. Todas las parcelas situadas más al Sur -incluidas las manzanas de aparcamientos en superficie heredadas de la Expo 92, que van desde el Helipuerto hasta el complejo oficial del CSIC- se usarán para acoger 5.000 nuevas plazas de aparcamiento privado -cuyos usuarios serán las empresas y trabajadores del recinto empresarial- y buena parte de las futuras áreas de expansión para usos terciarios y empresariales. Se trata de una ambiciosa operación de reforma interior que remodela hasta 94.811 metros cuadrados de superficie. La titularidad del suelo es de la Junta de Andalucía, que ingresaría todas las plusvalías lucrativas derivadas de su desarrollo urbanístico alquilando o vendiendo a terceros las oficinas resultantes (edificios de nueve plantas de altura con fachada a la avenida Carlos III). A cambio, sólo cede las dotaciones legales (el 10% de los aprovechamientos urbanísticos). Estos equipamientos se concentran precisamente en la parcela que ahora se cederá a la Comunidad Islámica. Ocupa 11.261 metros cuadrados. El PGOU la reservó para acoger viviendas públicas en alquiler destinadasa los investigadores de la Tecnópolis. Una propuesta que, en su día, fue rechazada por los empresarios de Cartuja 93. En vez de estos pisos, ahora tendrán al lado un oratorio mirando a la Meca.

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