El infierno nunca ha sido menos rentable

  • Los feriantes ajustan los precios de las atracciones para atraer al público Los márgenes en la Feria de Sevilla son menores por las elevadas tasas municipales

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El paraíso para los más pequeños y el infierno para los mayores. La Feria de Abril no se podría entender sin la calle del infierno. Un recinto que ocupa 125.000 metros cuadrados en el que se instalan cada año los populares cacharritos. Este año han existido más dificultades para ocupar todas las parcelas. El gasto familiar es menor y los precios para disfrutar de las atracciones se han congelado, incluso abaratado en algunas de ellas. Hay 56 destinados a los más pequeños, como los carruseles de caballo, los ponys o el archiconocido Tren de la Bruja. Otros 62 sólo son aptos para mayores. Estos feriantes, que en muchos casos llevan varias décadas acudiendo a la Feria de Sevilla, coinciden en una cosa: el alquiler del espacio es excesivamente caro.

Además del precio de las tasas y los impuestos municipales, los feriantes lamentan que por las mañanas cada vez acude menos público a la calle del infierno. "Nosotros llevamos toda la vida aquí. El tiempo este año está acompañando, así que no nos podemos quejar. Se nota que a los padres les cuesta soltar más el dinero, pero no se están portando mal del todo. Antes las mañanas eran buenas, ahora acude poca gente", explica Pilar Rodríguez, propietaria de una atracción de tirar dardos.

Un clásico de la Feria es la noria. La familia Berral lleva más de 50 años en Sevilla. Han bajado el precio respecto al año pasado. Ahora el viaje cuesta 3 euros, aunque reconocen que la situación es complicada, relata Fernando: "El calor también es malo. Ahuyenta al público. Las expectativas no se están cumpliendo, pero para las dificultades que hay la mayoría de la gente está contenta". Este feriante ofrece la clave de cuál es la situación real de la Feria de Abril: "Sevilla es una de las mejores ferias, pero hay que pagar muchas tasas. Por eso no es de las más rentables".

Los precios de las atracciones oscilan entre los 3 y los 3,5 euros, como el Súper Kanguro, uno de los imprescindibles de la feria. Andrea, desde la caseta de venta de los tiques, asegura que este año hay más movimiento que el pasado: "Está un poco mejor, sobre todo por la noche". No opinan igual en Atracciones Miguel Ángel, un puesto en el que los jóvenes se entretienen tirando con las escopetas a los premios: "La Feria está muy floja. Hay mucha gente, pero dando paseos. El problema es que pagamos mucho por estar aquí. Lo mismo que cuando estaba la cosa bien". En cualquier caso y a pesar de la crisis, los feriantes confían en terminar la Feria con buenos números.

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