Ha sido como jugar en casa. Mientras Puigdemont no sabe, ni contesta a lo que se le pide, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, vuelve a Sevilla, si es que alguna vez se ha ido. Reunión importante de los responsables de Interior del G6 europeo, formado por Alemania, Francia, Reino Unido, Polonia, Italia y España, en la que también participó el ministro de Interior de Marruecos. Reunión que hubiera sido centro de atención, en otras circunstancias, pero que ha pasado casi desapercibida ante lo que se gesta en Cataluña. Sin embargo, aquí se hablaba de cuestiones fundamentales para Europa, como son el terrorismo yihadista y el descontrol de la inmigración. Junto al separatismo, forman parte de la misma historia: Europa está en peligro de supervivencia política.

La cumbre se iba a celebrar en Polonia, pero finalmente llegó al nuevo hotel de Torre Sevilla. Sería demasiado campechano decir que se debe a que el ministro Zoido no se quería mover, después de haber pasado el domingo en su casa. Por el contrario, sitúa a Sevilla en la importancia que tiene. No para atraer las empresas que salen de Cataluña, de las que no ha conseguido ninguna de las grandes todavía. Pero sí para eventos internacionales. La capital aeroespacial de 2019, la cumbre del turismo iberoamericano de 2018 y cosas así. Tanto Zoido como Espadas han sido alcaldes muy pendientes de captar eventos, si bien no tantos como en otros tiempos, cuando venían exposiciones universales.

En la reunión del G6 han trabajado para coordinar mejor las políticas contra el yihadismo y controlar a los imanes. Después de lo que pasó en Barcelona, surgieron demasiadas dudas sobre si habían avisado o no, y a quién, y si lo sabía todo el mundo menos el mayor Trapero, que estaba pendiente de dar órdenes equivocadas a los Mossos, en vísperas de la gran sedición.

En cuanto a la política de inmigración, es un desastre que nadie quiere abordar con sentido común. A la inmigración le hace falta mucho seny (aunque las pateras no lleguen hasta Cataluña). Y exportar el seny a Marruecos y otros países del norte de África. Sin olvidar que en el sector de la inmigración ilegal hay tantas o más mafias que en los de las drogas y la prostitución, con las que por cierto guarda parentesco.

Todo lo que redunde en valorar la importancia geoestratégica de Sevilla es muy positivo. A ver si se dan cuenta de que está en un lugar de relevancia mundial.

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