La caída de los árboles

Hay estadísticas preocupantes y puede ocurrir un accidente cuando menos se espera

Un niño de 4 años murió el pasado 24 de marzo en Madrid, aplastado por las ramas de un árbol en el Parque del Retiro. El árbol había sido recientemente revisado, según dijo entonces el Ayuntamiento de la capital. Fue un suceso que causó conmoción. Sin llegar a tanto, también ha ocurrido con la caída de una gran rama que hirió a ocho vecinos de la Macarena en el Alcázar de Sevilla, uno de los cuales necesitó atención en la UCI del Hospital Virgen del Rocío. Nunca se sabe lo que puede pasar. Según el director de Parques y Jardines, Adolfo Fernández, es probable que en verano caigan más ramas. Sobre los árboles circulan estadísticas preocupantes, y lo peor es que puede ocurrir un accidente grave cuando menos se espera.

El arbolado del Alcázar no depende del Ayuntamiento, sino del Patronato, pero es un problema de ciudad. El delegado de Hábitat Urbano, Antonio Muñoz, ha reconocido en diversas ocasiones que el arbolado de Sevilla muestra preocupantes deficiencias. La salida pinturera ha sido culpar al anterior alcalde, Juan Ignacio Zoido, que era del PP. Con Zoido empezó todo, como si los árboles sevillanos estuvieran magníficos hasta entonces. Durante el mandato de Espadas han talado una media de un árbol al día. En el verano pasado se hablaba de 2.477 árboles en estado preocupante, entre los 178.000 árboles contabilizados en la ciudad. A los que se añadirán otros 7.000 que serán plantados antes de 2019.

Habrá casi 200.000 árboles para una ciudad con menos de 700.000 habitantes, sin contar los varios miles de turistas de chanclas. Se puede considerar normal que caiga alguno, de vez en cuando. Pero hay que ver las circunstancias. Si se forma un tornado en el Paseo de Colón, que Dios nos coja confesados, eso hay que asumirlo. Si llega un temporal del tipo de Emma, es muy conveniente cerrar el Parque de María Luisa, que es donde sobreviven más árboles de mírame y no me toques. También se le debería recomendar a la gente que no se paren debajo de un plátano, pues según los datos del año pasado hay 5.419 y algunos no están en sus mejores momentos.

Pero pone los vellos de punta que caiga una gran rama de un palo borracho (recientemente revisado) y cause ocho heridos en el Alcázar, una cálida tarde de mayo, cuando apenas soplaba un ligero viento de levante y todos los parques estaban abiertos y frecuentados. Es necesario un zafarrancho para evitar lamentaciones.

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