Alfalfa y Macarena

No hace falta que te cuente que es la zona más antigua de Sevilla, la que no se anegaba con las crecidas del río

Eres tú, Macarena, la que ahora viene a vernos a este barrio de la Alfalfa como Madre que va a ver a sus hijos que viven en otra parte de la ciudad. Han sido muchos los años que he entrado a verte cada día en tu casa de San Gil. Años de estudiante y de trabajo en el Hospital que lleva tu nombre en los que calle San Luis arriba hacía a pie el recorrido por los templos de San Marcos y Santa Marina hasta llegar al arco que se abría al Hospital de las Cinco Llagas y a numerosas huertas herederas de la de un tal Macario que se pierde entre historias y leyendas.

No hace falta que te cuente que es la zona más antigua de Sevilla, la que no se anegaba con las crecidas del río, el foro de la Hispalis romana, la alcaicería de la Isbiliya musulmana, el mercado de la Sevilla cristiana, el mesón de la Sevilla barroca y parte importante de la ciudad romántica. La plaza no es bonita. Los árboles cumplen la gran misión de tapar la fea arquitectura, pero tiene lo que en otros sitios falta: vida. Los alfalfeños somos un tanto especiales, ¡qué te voy a contar que no sepas!, vivimos como en un pueblo, el más cercano a la capital. No necesitamos salir de aquí, pasar de la Pila del Pato, la plaza del Salvador o la Plaza de Pilatos para poder vivir, solo para ir a verte a tu basílica o al Señor de Sevilla que vive en San Lorenzo.

Por primera vez subirás la Cuesta del Rosario y llenarás la Alfalfa con tu gracia, con tu alegría desbordante a los sones del Carmen de Salteras. Contigo, como escribió Antonio Burgos en su letra a Pasan los Campanilleros de López Farfán, pasa la Gracia, pasa la Luz, pasa la Flor, pasa Sevilla, pasa la Madre de Dios. Todo eso y mucho más dejarás a tu paso, una mezcla de paz y de nostalgia que será cubierta por un manto de Esperanza.

Aquí en la Alfalfa nacieron entre otros Luis de Peraza, autor de la primera Historia de Sevilla, Fernando de Herrera, poeta llamado El Divino, Manuel García El Espartero, torero romántico cantado por Villalón, aquél que dijo aquello de más cornadas da el hambre; Rafael Laffón, autor de la Sevilla del buen recuerdo, y Rocío Vega Farfán, la Niña de la Alfalfa, la mejor saetera de la historia, que te cantará desde el cielo a tu paso por su calle Boteros. No te gritaremos ¡guapa y guapa!, no somos de exteriorizar los sentimientos, pero en nuestro interior todos sabemos que eres Niña de Gracia llena y Reina de la Madrugá.

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