Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Arco y flechas

HOY empieza en Madrid la feria de arte contemporáneo Arco, una cita con la creación de vanguardia, las inversiones y la polémica. El arte moderno es uno de los últimos reductos de la libertad de expresión en el mundo global. De ahí el interés artístico de esta feria, que permitirá medir de una forma distinta la hondura de la crisis económica: sabremos, por ejemplo, si se va a mover más o menos dinero que en ediciones precedentes. Arco es una referencia para exquisitos (190.000 el año pasado), que se dejan un dinero en compras cuyo importe desconocemos, porque la organización no da la cifra. Tampoco es fácil saberla en un mercado en el que el precio y el valor de las cosas son difíciles de establecer. También porque en estos tratos se refugia siempre algo de dinero negro. Aunque no más que en las compras de pisos, no se alarmen. Pero se supone que los galeristas conocen esos billetes de 500 euros, en cuya custodia se dice que España ostenta el liderazgo europeo.

Un liderazgo que no tiene la propia feria. Sus organizadores presumen que Arco es la cuarta del ranking mundial, tras la Art Basel de Basilea; su secuela americana, la Art Basel Miami, y la Frieze de Londres. Dicen que buscan "más calidad, más profesionalidad y más internacionalización", y en ese camino tres de las cuatro galerías andaluzas habituales a este certamen se han caído del cartel. Sea cierto su lugar en el ranking o no, hoy se levanta el telón de un escaparate en el que todo el mundo quiere lucirse. Las instituciones en primer lugar. El Ayuntamiento de Málaga, por ejemplo, patrocina el almuerzo de inauguración, con el objetivo de vincular el nombre de la ciudad con grandes eventos culturales, con la mente puesta en la capitalidad cultural europea de 2016.

Pero la primera noticia de esta 27 edición es la propia dirección de la feria y el golpe de timón que le ha dado a este supermercado del arte moderno. Aterrizó el año pasado al frente de Arco un ciclón; una mujer con el carácter de Magdalena o de Celia, para entendernos. También en este caso, con poderosos apoyos mediáticos. Se trata de Lourdes Fernández, que era directora de la prestigiosa galería DV de San Sebastián y conservadora de la colección del Grupo Vocento cuando la nombraron para este puesto en reñida pugna con otros candidatos.

Fernández ha dejado el programa general en 224 galerías, de las que sólo 67 son españolas. Más de veinte son las que han bajado a segunda división. Siempre cabe la duda de si se caen por no ser de una comunidad autónoma fuerte o por no tener el nivel adecuado. En otras palabras, si nos disparan flechas porque no nos cotizan, o si es que realmente los andaluces jugamos en este campo, como en otros muchos, otra liga menos competitiva.

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