Análisis

Fernando Faces

Burbujas y paradojas

Mientras la economía real está aún inmersa en un proceso de desinflación, con los precios de los bienes y servicios a la baja, en la economía financiera asistimos a la formación de una multiburbuja

POR fin la recuperación económica internacional está en marcha. Tras casi dos años y medio en los que el mundo ha estado al borde del abismo de una depresión, la economía y el comercio internacional parecen resurgir arrastrados por las locomotoras de países emergentes como China, India y Brasil y por los grandes estímulos monetarios y fiscales aplicados por los bancos centrales y gobiernos de los países.

El mundo contempla expectante el inicio del despegue de la economía más importante del planeta. Estados Unidos, con un crecimiento del PIB del 2,2% en el ultimo trimestre, anuncia el fin de la recesión. Un buen regalo de Navidad que las bolsas se apresuraron a celebrar. Más lenta y con mayor retardo, Europa empieza a dar los primeros balbuceos de recuperación con un avance del PIB del 0,4% trimestral en el tercer trimestre del 2009.

No obstante, en el caso de Europa, la recuperación es desigual. Mientras Francia y Alemania han salido ya de la recesión, otros países como Irlanda, Grecia y Portugal y, cómo no, España, siguen profundizando en la crisis. Una recuperación a distintos ritmos para una Europa desigual pero con una moneda y políticas monetarias únicas.

No obstante, todavía es pronto para cantar victoria. A los dos grandes problemas generados por la crisis, ausencia de crédito y altísimo desempleo, se han sumado recientemente los insostenibles déficits y endeudamientos públicos de algunos países desarrollados, con especial gravedad en las cosas de Grecia, Irlanda y España. Pensar que podemos salir de la crisis sin hacer los deberes de la reforma del sistema financiero, de la reducción del insostenible endeudamiento público, y en el caso español, de la corrección del altísimo desempleo y baja productividad puede ser una utopía. A lo largo del 2010 el Banco Central Europeo comenzará a retirar el exceso de liquidez del sistema y a subir gradualmente los tipos de interés, agravando la sostenibilidad de la deuda pública y dificultando la reconversión del sistema financiero español. ¿Esta preparada la economía española para caminar por sí sola, sin las muletas del gasto público y las inyecciones de liquidez? 2010 nos lo dirá.

Los mercados monetarios y financieros caminan hacia su normalización. La liquidez empieza a fluir en los mercados interbancarios, los tipos de interés han alcanzado niveles próximos a cero, los bancos empiezan ha prestarse dinero, la desconfianza entre ellos se reduce y las primas de riesgo han sufrido una fuerte caída.

El exceso de liquidez propiciado por los bancos centrales ha inundado los mercados de deuda pública, renta fija privada y materias primas, y las grandes empresas empiezan a financiarse con facilidad en los mercados financieros internacionales. Las grandes compañías están aprovechando este mercado favorable acumulando financiación a largo plazo, en previsión de que puedan venir tiempos de escasez financiera, una vez que los bancos centrales inicien la estrategia de retirada de la liquidez sin límite que están inyectando en los bancos.

La gran paradoja es que mientras la liquidez inunda los mercados de deuda pública y renta fija privada, el crédito continua cerrado para las pequeñas y medianas empresas y para las familias. La ingente cantidad de deuda pública emitida por los gobiernos para financiar sus déficits públicos están siendo financiada con fruición por el sistema bancario.

En España, uno de cada dos euros emitidos por el Estado es comprado por el sistema bancario. Esta situación continuará mientras existan incentivos para ello. Si la banca obtiene financiación a un año en el BCE a un tipo de interés del 1% y existe la posibilidad de invertirlo a un tipo superior a el 3% en deuda pública frente a la alternativa de financiar a pequeñas y medianas empresas con alto riesgo, la decisión está clara, la mejor opción es financiar al Estado o en todo caso comprar bonos corporativos de grandes empresas con una aceptable calificación crediticia. La consecuencia es lo que los economistas denominan efecto expulsión del mercado financiero, en este caso de las pequeñas y medianas empresas, por el Estado.

Los Estados y las grandes compañías nadan en la abundancia financiera, mientras que las pequeñas y medianas empresas, así como las familias, sufren la sed de la escasa liquidez. Se ha creado un mercado financiero dual. Una de las peligrosas consecuencias de la política monetaria expansiva no convencional practicada por los bancos centrales es que el exceso de liquidez se está dirigiendo a los mercados activos, materias primas, petróleo, bolsas, bonos corporativos y deuda pública, con el riesgo de que se estén inflando nuevas burbujas en estos mercados cuando todavía la economía real está en recesión.

Estamos asistiendo nuevamente a la paradoja de que mientras la economía real está todavía en desinflación, con los precios de los bienes y servicios cayendo como consecuencia de la caída de la demanda agregada y la escasez de crédito, en la economía financiera asistamos a la formación de una multiburbuja. La explosión de estas nuevas burbujas podría conducir al mundo a una nueva recaída en la recesión.

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