Nicolás Salas / Periodista Y Escritor

Fallece el notario y abogado Ángel Olavarría Téllez a los 92 años

Hoy, a las diez de la mañana, en la iglesia de la Caridad, se oficiará el funeral por el eterno descanso de quien era presidente fundador de la Real Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia

ÁNGEL Olavarría Téllez (Santander, 17 de mayo de 1915-Sevilla, 17 de enero de 2008). Hace poco más de siete años, tuvimos un encuentro con quien ese mismo día cumplía 85 años de edad. Ahora, a su muerte, superaba los 92 con creces. Tenía a gala ser abogado en ejercicio y notario jubilado. Frente a frente, sentados en su pulcro despacho, su imagen era la imagen humana que de él había tenido siempre, la de toda una vida profesional ejemplar. Parecía la misma figura que guardaba la memoria de Sevilla durante décadas. Le pregunté bromeando, ¿don Ángel, usted ha sido alguna vez joven? Sonrió y respondió: "¡Nunca!" Con cincuenta y siete años de periodismo a la espalda, la figura humana de don Ángel Olavarría era para nosotros una estampa entrañable, un recuerdo amable de cuando nos cruzábamos con él por la Avenida. Nosotros procedentes del diario vespertino Sevilla surgido del antiguo FE, y él iba para su casa, andando, desde su despacho de la calle Rioja. A nuestras "¡Buenas tardes, don Ángel!", él respondía siempre: "¿Alguna buena noticia hoy?" Recordamos aquel 17 de mayo del 2000 aquellas antiguas vivencias. Vestía don Ángel por aquellos años cincuenta y sesenta, con discreta severidad, una americana de sport de chevió gris, corbata oscura, chaleco de lana. Era la imagen de la serenidad y la sencillez, sin estridencia alguna, trasunto de su propia idiosincrasia. Su andar por la calle Tetuán, plaza de San Francisco y la Avenida camino de la plaza de Cuba, entrañaba un inevitable rosario de brevísimas tertulias con gente que le saludaba y cambiaba sobre la marcha algunas palabras sobre mil y un asuntos. Para todos unas sonrisas entrañables, unos gestos de cariño, unas palabras de sosiego. Le hice varias fotografías. "¿Cree usted -me dijo con buen humor- que serán publicables? Me han dicho que me parezco a Wody Allen".

Ángel Olavarría Téllez fue notario por oposición en 1947. Notario de Primera Categoría entre notarios. Entonces llevaba ya tres años en el Notariado nacional, desde 1944. Diez años más tarde, en 1957, aparece en la calle Rioja, por primera vez, su placa notarial y se mantiene hasta 1986, aunque en otro lugar de la calle. Se jubiló con 71 años y con veintinueve años de ejercicio notarial en Sevilla y un total de cuarenta y dos años de profesión.

El ciclo como abogado ha durado veintidós años, desde 1986 hasta 2008. Sumemos 29 a 22 y tenemos más de medio siglo de presencia profesional en la plaza sevillana. Y durante ese medio siglo, la fisonomía corporal de don Ángel fue siempre casi la misma, la de una persona con nobleza de rostro, de expresión amable, inspiradora de confianza. Una persona de fácil conversación, comprensiva, que sabía ponerse al mismo nivel de su interlocutor.

La confianza profesional en la persona de don Ángel fue labrándose paso a paso, primero como letrado asesor por oposición del Instituto Nacional de Previsión, del que fue excedente para ejercer el notariado. Luego como censor primero del Colegio Notarial de La Coruña, durante cinco años que marcaron su vida. Ya en Sevilla pronto fue elegido decano de su Colegio Notarial y reelegido en varias ocasiones.

Cuando la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Sevilla crea la Corte de Arbitraje, no duda quién habría de ser su primer presidente, y en este cargo vital para el desarrollo mercantil dinamizado, Ángel Olavarría Téllez aporta la sabiduría, el humanismo, el buen criterio jurídico y la confianza en su saber hacer. Era el humanista donde todos se miraban. Sus opiniones, siempre desinteresadas, se escuchaban con fervor y se aceptaban con autoridad. Por entonces, ya había unido a su impresionante currículo, el ser miembro de la Comisión Permanente de la Junta de Decanos del Consejo General del Notariado, en los años 1978 a 1980. Ponente en el Primer Congreso Internacional del Notariado Latino de Buenos Aires. Miembro de la Delegación de España en los XIII y XV Congreso Internacional del Notariado Latino, celebrados en Madrid y París, respectivamente. Vocal nato del Consejo Consultivo de Andalucía. Académico de Honor de la Academia Sevillana del Notariado y de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Madrid. Académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Granada. Y socio correspondiente de la Academia Mexicana de Jurisprudencia y Legislación.

Cuando se funda la Real Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia, Ángel Olavaria Téllez es con todos los honores del consenso su primer y vigente presidente.

Abogado en ejercicio desde 1986, tras la jubilación notarial, sigue aportando a la sociedad sevillana su caudal de profesionalidad enriquecido por su experiencia y altura de miras. Fue el broche final de una carrera iniciada con los estudios de Bachillerato en Santander y Madrid, coronada con el Premio Extraordinario de la Licenciatura de Derecho por la Universidad de Madrid y el posterior Doctorado en la misma Universidad.

Entre sus numerosas distinciones, tenía la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort, y la condecoración pontificia Pro Ecclesia et Pontífice. Su bibliografía aporta diversas publicaciones profesionales.

Con 71 años Ángel Olavarría comenzó una nueva vida vocacional, esperanzadora, con todo su bagaje de humanidad y conocimientos. Terminó en 1986 su ciclo de notario en ejercicio, iniciaba el de abogado vocacional. Tiene once hijos, cuatro de ellos abogados. Para él la jubilación no podía ser entendida como un final de trayecto, sino como un cambio de actividad. Su vitalismo sereno, era todo un paradigma. "La curiosidad por la vida, por aprender algo cada día, por ser útil a los demás -nos dijo-, nos mantiene joven. No debemos dejar de sonreír al envejecer, porque envejecemos cuando dejamos de sonreír".

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