Cuchillo sin filo

francisco Correal

Montesquieu

ESTA estepeña me aprecia tanto que un día me pidió su epitafio por adelantado. Como le deseé larga vida, sostiene Pereira, bajó sus pretensiones temporales y me pidió algo para la boda de su hijo, que se casa mañana. Casarse y procrear deberían ser consideradas virtudes patrióticas ahora que por primera vez en los últimos 17 años ha descendido la población en España. Somos menos españoles demográfica y creo que hasta metafísicamente.

Paqui va a ser la madrina en la boda de su hijo Antonio, uno de esos andaluces de la novena provincia que nació el 16 de noviembre de 1983 en Tarrasa. Un mes y cinco días antes del España-Malta. Antonio se casa con Mercedes, su novia de toda la vida, a la que conoció estudiando juntos en el instituto Velázquez. Del instituto a la basílica de la Macarena. Me pide la madre, suegra y madrina, una división de poderes que se le escapó a Montesquieu, que les diga algo a los novios. ¿Qué quieren que les diga?, les diría. Y a continuación les enseñaría el muestrario de glosas nupciales. En la boda de un amigo leí unos versos de Khalil Gibran que apunté en una servilleta de papel. Pero mis clásicos son la carta de San Pablo a los Corintios y la última página del Ulises de Joyce, esa maravillosa y onírica postal del sueño de Molly Bloom que abarca desde Ronda hasta Algeciras.

Éste es mi regalo de boda para los novios. Paqui me permite realizar el desagravio de otras dos Paquis, novias de sendas bodas en la que no pude estar. Un examen de Filosofía me privó de asistir el 12 de enero de 1973 a la boda de mi tía Paqui, todo el tiempo entre costuras, con el que pasó a ser mi tío Ángel, un ángel de la guarda que me enseñó por primera vez las entrañas de un periódico. Una comparecencia judicial por llamarle sheriff a un juez de paz me impidió asistir el 29 de septiembre de 1984, año de Orwell, a la boda en la que una Paqui manchega se convirtió en esposa de mi amigo Fernando Muela, cancerbero de la Fuente Agria.

La pareja del Velázquez se casa en la Macarena el día que mi hija Carmen cumple 19 años. Los que tenía su madre cuando empezamos a salir. De Estepa a Tarrasa, ese viaje equinoccial que también hizo Gonzalo Crespo, el paisano de Escuredo que fue concejal en el Ayuntamiento de Barcelona. Se casan en la Macarena, donde el 7 de junio de 1980, un ayer de casi 33 años, se casó mi amigo Paco Luis Arista, que vino a hacer la mili y lo licenció una trianera.

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