Rafael / salgueiro

Novedades eléctricas inteligentes

El desarrollo de los contadores de última generación en España supondrá una inversión de más de 600 millones hasta 2018 y abrirá nuevas posibilidades de negocio en el exterior

LA medición inteligente del consumo eléctrico, el smart metering, está siendo desplegada con notable rapidez en España. En esencia, se trata de conocer los consumos instantáneos de cada cliente y de poder actuar a distancia sobre su suministro eléctrico (potencia contratada y cortes y reposición del suministro), facilitando también la discriminación horaria del consumo a efectos de facturación. Los contadores electromecánicos son reemplazados por contadores electrónicos telemedibles y telegestionables, comunicados con el distribuidor eléctrico. Esta comunicación, en España, se realiza utilizando el conductor eléctrico (PLC) hasta el centro de transformación y desde allí se comunican las lecturas a la plataforma de gestión del distribuidor. En otros lugares, por ejemplo en el ámbito de Scotish Power (Iberdrola), se utilizarán comunicaciones inalámbricas en lugar de PLC comentada. La elección está en función de las características de la red y de los lugares de consumo.

Los distribuidores son los responsables del despliegue y de la gestión de la telelectura, abordando unas inversiones muy elevadas que se recuperarán mediante el alquiler de los nuevos contadores, algo más elevado que el de los actuales (0,81 frente a 0,54 euros al mes para los monofásicos), si bien cabe la opción de adquirirlo en propiedad, aunque esto es muy infrecuente. El cliente tiene un estímulo económico, un menor precio por kWh, para organizar su consumo eléctrico de modo que sea más intenso en las horas más convenientes para el sistema. En España la parte variable del precio de la electricidad se forma en el mercado eléctrico y éste es diferente según la hora, debido a la gran variación de la demanda a lo largo del día. Existen opiniones diversas sobre la nueva factura, pero lo esencial es la discriminación horaria sin incorporar equipos específicos como hasta ahora.

El cliente puede consultar con toda facilidad el precio horario del día siguiente en el operador del mercado (www.omie.es) y programar su consumo si así lo desea. Por el contrario, no creo que resulte nada operativo que el cliente se informe de su consumo actual o del consumo acumulado por medio de una web del distribuidor eléctrico. Esto sería costosísimo, porque se trata de casi 28 millones de datos (es el número de contadores de menos de 15 kW en España) que varían continuamente. Más probablemente se tenderá a instalar en el lugar de consumo un dispositivo comunicado con el contador y que ofrezca esas y otras lecturas. Se puede completar con un acceso a internet para que, en función de los precios del día siguiente, señale los momentos óptimos de consumo. Naturalmente, no habrá que estar en casa para encender los electrodomésticos. Esto se automatizará, igual que la climatización, y será manejable desde cualquier terminal, aunque, eso sí, la plancha seguirá siendo presencial.

El despliegue del smart metering en España ha sido muy avanzado respecto al resto de la UE, salvo Italia, que lo realizó hace años, y Francia. La Comisión ha fijado el objetivo no obligatorio de que en 2020 esté reemplazado el 80% de los contadores de gas y de electricidad, pero permite que cada país haga un análisis coste-beneficio para decidir la implantación. Esto se enmarca en el objetivo de mejora de la eficiencia energética, al cual contribuirá significativamente el despliegue de las redes inteligentes (smart grids) y para las que los nuevos equipos son esenciales. En España se decidió hacerlo hace varios años y el plan de sustitución de contadores prevé hitos sucesivos hasta 2018. Hasta finales de 2014 se habían reemplazado 11,9 millones de contadores con potencia inferior a 15 kW (tipo 5), el 43% de los casi 28 millones existentes, y de los cuales unos 10,2 millones estaban ya integrados en los sistemas de telelectura y telegestión. La distribución territorial es heterogénea, entre el 97% en Cantabria y el 19% en la provincia de Cuenca, dependiendo, entre otros factores, del ritmo y capacidad de inversión del distribuidor de cada territorio, ya que además de los "grandes" hay 323 compañías independientes con menos de 100.000 clientes.

En España coexisten dos estándares. Uno de ellos es propietario, Meters&More de Enel, y es el utilizado por Endesa y algunos distribuidores independientes. El otro es abierto, Prime, y ha sido promovido por Iberdrola con el propósito de extender su uso en Europa y en otros territorios. Salvo Francia, claro, que tienen el suyo propio según es costumbre: G3.

Es difícil de estimar la inversión final, ya que el progreso de los fabricantes por la curva de aprendizaje, los rediseños y el abaratamiento de algunos componentes principales (el microprocesador, por ejemplo) han sido sorprendentes en muy pocos años. El coste se ha reducido sustancialmente, de modo que ya cabe hablar de la commoditización de un equipo tecnológicamente sofisticado y de un mercado dominado por una intensísima competencia en precios. En todo caso la inversión en equipos de lectura por parte de los distribuidores habrá sido superior a 600 millones de euros a finales de 2018, a lo que habrá que sumar los costes de instalación, los equipos complementarios y las plataformas de gestión.

No por casualidad se considera que los contadores inteligentes son el mayor negocio potencial para la electrónica industrial en los próximos años en el mundo. Telegestionados o no, están reemplazando a los contadores electromecánicos en no pocos países y los contadores que se instalan en los lugares electrificados por primera vez (o en los que se decide medir el consumo individual de energía).

La industria española podría estar obteniendo más provecho de esta oportunidad de negocio, quizá habría bastado con un "guiño" del ministerio de Industria sin menoscabo de la libertad de competencia. En todo caso, ya se están fabricando en España contadores para Endesa. Enel, el adjudicador, comprendió el valor de contar con algún fabricante español en su último concurso y en esto es obligado reconocer el papel desempeñado por la dirección de Endesa en Andalucía y por la dirección del programa Cervantes de sustitución de contadores, residente en Andalucía al igual que su plataforma de telegestión.

Ha sido más intensa la presencia de fabricantes españoles en el suministro de contadores Prime (Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Hidrocantábrico, etc.), compitiendo con fabricantes extranjeros con plataformas de fabricación de bajo coste laboral, como es el caso de la francesa Sagem en Túnez, o con el empuje dado a la vasca ZIV por su nuevo propietario, la filial Crompton Graves del grupo indio Avantha. Afortunadamente Andalucía está jugando con éxito en esta liga, lo hace la empresa Sogecam Industrial (PTA, Málaga) que diseña, desarrolla e industrializa sus propios modelos de contadores. Sogecam contó en su momento con apoyo financiero, no técnico, de Iberdrola para el desarrollo de esta iniciativa, y es de mencionar el proyecto de desarrollo de un software Prime propio, en colaboración con Adevice, una spin off de la Escuela de Ingeniería de Sevilla.

En mi opinión, las capacidades que han adquirido los fabricantes y montadores de equipos en un mercado tan avanzado y tan competitivo como el español servirán de soporte para su acción comercial exterior, comenzando por los países de la UE que intensifiquen o comiencen el reemplazo de los contadores convencionales. Por una vez, y ojalá sirva de precedente, España será ese mercado maduro que facilita el despegue internacional de las empresas que han actuado en él.

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