Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Pánico

LA suma de lo mejor y lo peor de los dos mundos da como resultado la incoherencia. Con la excusa de los Juegos Olímpicos de Pekín nos hemos reído mucho de las contradicciones ideológicas del régimen chino, del gazpacho con que sus gobernantes tratan de nutrir a una nación inmensa y desconcertada. Ahora Estados Unidos e Inglaterra, dos de los caudillos del capitalismo liberal, son los que capitanean el plan de nacionalización de la banca. ¡Igual que los chinos! ¡Igual que el régimen de Hugo Chávez! ¡Qué raro! Hace unos meses los diarios españoles titulaban con alarma que Chávez amenazaba con nacionalizar el BBVA y el Banco Venezuela (del Grupo Santander) y apelaban a un pintoresco sentimiento patriótico de las oficinas bancarias, como si los cajeros automáticos del extranjero fueran misiones patrióticas y los activos de ambos bancos los pedruscos de la isla de Perejil o de las nuevas Filipinas! ¡O el tesoro del Odyssey!

Habrá que ver hasta dónde llega la nueva filosofía intervencionista, pero sospecho que medio mundo se va a convertir de pronto en nacionalizador. Es verdad que entre las nacionalizaciones de Chávez y las de Bush hay una diferencia de sentido, pero el instrumento, ay, el es el mismo.

Qué difícil se hace entender, no ya los mecanismo económicos, sino las portadas de los diarios. A ver, seamos sinceros, ¿quién sabía hace una semana, aparte de los economistas, que existía un instrumento vital denominado Fondo de Garantía de Depósitos que aseguraba a cada ahorrador, en caso de quiebra bancaria, un seguro de 20.000 euros? Pero los incomprensibles mecanismos financieros, cuando se alían como ahora con ciertos sensaciones humanas atribuidas al dinero producen monstruos morales abominables. ¿Cómo puede algo tan humano como la "desconfianza" impedir que la bajada de los tipos de interés repercuta en las hipotecas? Y el pánico del que hablan los diarios ¿es el mismo miedo que amedrenta a los pobres, turba el sueño los niños y asusta los animales de compañía?

Una de las imágenes más características de las quiebras económicas es la de los brokers de las bolsas con la camisa descompuesta, la boca desfigurada y contraída, los ojos angustiados y los brazos con las coyunturas extrañamente plegadas. Lo extraordinario es que esas imágenes no transmiten ninguna inquietud auténtica como si los miedos pánicos que afligen y contorsionan a los brokers y al dinero pertenecieran a una sensibilidad exótica.

Mucho más transmite la imagen de un niño desnudo con la boca llena de moscas. O la de una pareja abrazada en la cola del paro. No comprendo nada. Están causando la ruina del mundo y no siento pánico.

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