El buen yantar

Juncal / Dirección: C/ Dr. Pedro De Castro, 1

San Marco

SEVILLA vivió una época dorada en el tema de restaurantes a finales de los 80 y principio de los 90. Teníamos el mítico Oriza, nada que ver con el del mismo nombre que hay ahora, el genial Ox´s con sus Villagodios o su temporada de setas y caza; teníamos también el exquisito Florencia de Nervión, donde tenían la mejor lencería de Sevilla y donde nunca te equivocabas pidieras lo que pidieras, y el exótico San Marco de la calle cuna de Angelo y Ansano Ramacciotti. Todavía se me caen las lágrimas con ese sitio. La decoración medida, cálida, tirando a barroca. El dominio de las luces, la manera de crear ambientes. Las chaquetillas blancas impolutas de los camareros. El trato exquisito y entendido de Angelo y la comida del mago Ansano... ese cordero con ciruelas y miel, los postres, el té verde con "sus cuernos de gacela". Visconti en la calle Cuna. Desde entonces no ha habido nada igual en Sevilla.

El sitio se reconvirtió en agua y harina y se perdió. Pero tras la avanzadilla de los primeros hermanos, llegaron el resto y abrieron distintos negocios. Para mí el mejor es el de Santo Domingo de la Calzada y el de los bajos del Meliá en el Prado. Aquí mantienen el tipo y no son las clásicas pizzerías, son restaurantes trattoría. Otro nivel. Y se nota que quieren elevarlo a mayores empeños.

Recientemente ha fallecido Aldo, el dueño de San Marco del Prado, y me acerqué a ver como iba la trattoría. La verdad es que el viejo maestro puede estar tranquilo. Se le echa de menos mandando con la mirada desde su barra, pero por lo demás todo sigue en la línea habitual: buen servicio, buenas instalaciones y mejor comida.

Esta vez probé unos entrantes italianos dignos de la mejor salumería: salami cresponetto, prosciuto di Parma, mortadela de Bolonia, lambetto. Un manjar. De entrada también un carpaccio Harry´s Bar, quizás insulso, sin vida. Magnífico el lambrusco tinto y espectacular la pasta. Esta vez fueron unos papardelle all´Alfredo, en su punto de crema, justo de nuez moscada y un tiento de pimienta, mandando la pasta y no la salsa, como debe ser.

Placer italiano en Sevilla. Para terminar un té verde con sus cuernos de gacela. Dulces sensaciones, tantos y tan gratos recuerdos....

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