El balcón

Ignacio / Martínez

Victoria pírrica

SI el referéndum de hoy en Grecia es una moneda al aire, el pronóstico más fiable es que el euro caerá de canto. Tanto si sale como si gana el no, será una victoria pírrica, por un margen pequeño y hará daño tanto al vencedor como al vencido. Varufakis sostiene que si no hay acuerdo con Grecia la UE perderá un billón de euros y no se lo puede permitir. Esa es la base del chantaje de Syriza al resto de los socios europeos: no tenéis más remedio que pactar con nosotros, os sale más cara nuestra quiebra.

Syriza heredó una situación envenenada. El Gobierno de Nueva Democracia falseó las cuentas nacionales para entrar en el euro en 2001. El país dispuso así de créditos baratos y abundantes. Esa inundación de euros permitió que en cinco años el PIB nacional creciera un 20% y el gasto público aumentara un 50%. Cuando llegó la crisis, el Pasok ganó las elecciones, denunció el falseo de las cuentas y empezó el calvario: descenso de la renta per cápita del 25% en los siguientes siete años; aumento de la deuda pública hasta el 180% del PIB (320.000 millones euros); inestabilidad política, con cinco elecciones… La guinda es la convocatoria de este referéndum y el corralito.

Se veía venir. Ni ND ni el Pasok crearon una seria agencia estadística nacional, ni un catastro, ni un riguroso sistema fiscal, ni un eficiente servicio de aduanas. Ninguno acabó con la cultura de clientelismo y favores que corrompió su sistema político, ni terminó con su laberíntica burocracia. En Bruselas se instaló la idea de que la Grecia anterior a la crisis era una especie de estado fallido mantenido artificialmente por la euforia del euro. La crisis pinchó la burbuja. (En Andalucía hay ejemplos para hacernos una idea de lo que ha pasado en Grecia).

Yorgos Stathakis, hoy ministro griego de Economía, Infraestructuras, Navegación y Turismo hizo una gira por las capitales europeas en vísperas de las elecciones de enero y explicó que no pensaban abandonar el euro, pero necesitaban recortar el peso de los intereses y la amortización de la deuda, que supone el 5% de su PIB frente el 2% de media en la UE. Desde 2010, entre los dos rescates, Grecia ha recibido 240.000 millones de euros. Pero lo ha pagado caro. El paro se multiplicó por tres, tres cuartas partes de los parados llevan más de un año sin empleo, un 45% de los jubilados son pobres y se ha despedido a unos 200.000 trabajadores públicos. Las nuevas exigencias para un tercer rescate han llevado al desencuentro actual.

Suban a ese escenario la componente nacionalista. El partido ANEL, de derecha nacionalista, tiene la cartera de Defensa en la coalición de Gobierno, y se niega a reducir 400 millones anuales en el presupuesto militar, como exigen los acreedores. La extrema derecha Amanecer Dorado, también nacionalista, les respalda. Los tres están con el no. Habrá probablemente acuerdo después de este pulso de hoy, pero habrá víctimas. Sobre todo entre el pueblo llano. Eso seguro.

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