LOS ultras sevillanos de derecha y de izquierda, grupúsculos con tan poca representatividad y presencia pública que no obtienen ni escaño en el Parlamento, aún estarán saboreando el inesperado éxito logrado este fin de semana al ver cómo el Ayuntamiento los invocaba como causa para la suspensión del Día de la Hispanidad en la Catedral, el cual venía celebrándose ininterrumpidamente desde hace 45 años en Sevilla. El Consistorio arguyó que la Policía local había detectado a través de internet la existencia de dos convocatorias antitéticas de ultraderechistas y antifascistas en el entorno de la Catedral que podrían suponer una amenaza para los ediles que acudieran al templo, por lo que lo más prudente era que la Corporación municipal desconvocara su propio acto para evitar males mayores. Increíble, pero cierto: son los demócratas quienes se tienen que esconder y dejar el campo abierto a los extremistas ante la hipótesis de un supuesto enfrentamiento entre éstos y para no acabar como eventuales víctimas "colaterales". ¿Se suspende acaso un derbi Sevilla-Betis por que haya hinchas radicales de uno y otro signo en los alrededores del estadio? ¿Se suspende un mitin de un partido democrático por que los ultras amenacen con reventarlo? No, porque ya se cuida la Policía de interponerse entre unos y otros, de velar por la seguridad de personas y bienes y de reprimir cualquier extralimitación mediante el legítimo uso de la fuerza. Es lo que ha ocurrido en Tarragona , donde el Ayuntamiento y la Subdelegación del Gobierno habilitaron un dispositivo de casi 200 policías y evitaron así que manifestantes ultraderechistas y antifascistas se enfrentaran entre ellos. En Barcelona, los Mossos d´Esquadra no dudaron en cargar contra los manifestantes a la primera moneda que lanzaron. A diferencia de Cataluña, donde son habituales estos incidentes el Día de la Hispanidad, en Sevilla no hay precedentes similares y, aun en la eventualidad de una amenaza como la esgrimida por el Ayuntamiento, el delegado del Gobierno había dado plenas garantías de seguridad a los capitulares. Por tanto, la suspensión del Día de la Hispanidad por puro miedo (¿dónde quedan los gajes del oficio de concejal?) sienta un peligroso precedente que contribuye a dar alas a los enemigos de la Democracia.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios