la esquina

José Aguilar

A cual más contradictorio

SE suele decir que en sociedades desarrolladas e institucionalmente estables la diferencia entre la derecha y la izquierda no pasa de uno o dos puntos más o menos de presión fiscal. Después de los últimos avatares de España, tengo mis dudas.

En materia de contradicciones entre lo que se piensa y lo que se hace, entre lo que se promete y lo que se da, PP y PSOE se disputan a tumba abierta la hegemonía. ¿Cuál es más contradictorio? Los dos. A Zapatero le costó años caerse del caballo y desdecirse de la filosofía socialdemócrata en mayo de 2010. A Rajoy le han bastado seis días para olvidarse de no subir los impuestos, que era la base neoliberal del crecimiento económico prometido.

El ministro del sector A de Economía, Cristóbal Montoro, anunció ayer que el próximo Consejo de Ministros, este jueves, aprobará nuevas medidas de ahorro para controlar el déficit. Asustémonos todos en la lucha final contra el déficit: la última vez que Montoro habló de las medidas dijo que no serían recortes, sino reformas, y la cosa desembocó en el recorte fiscal más abrupto que se recuerda. El ministro del sector B de Economía, Luis de Guindos, declaró también ayer que el Gobierno no tiene previsto subir el IVA como método más seguro de aumentar los ingresos del Estado. Si le creemos corremos el riesgo de caernos de eso mismo, del guindo.

Vayamos a la otra acera. El PSOE, que había preparado cuidadosamente la estrategia en cuanto perdió las elecciones, llevaba unos días desgañitándose con la idea de que Rajoy no iba a hacer recortes ahora para preservar las posibilidades de Javier Arenas en las elecciones andaluzas. Ahora se desgañita gritando que hay que ver cómo ha recortado Rajoy y castigado a los más débiles. Sin mucho argumento, la verdad, porque la reforma de la fiscalidad acometida por el PP tiene más bien tintes socialdemócratas, con aumentos del IRPF que son progresivos y castigo en IBI a los propietarios de las viviendas más caras. Las rentas del capital casi no se tocan. Las perjudicadas vuelven a ser las clases medias profesionales. Como con Zapatero, que encima subió el IVA, que daña igual a Botín que a quien compra algo con su salario mínimo.

Lo único que puede distinguir a unos de otros en este aspecto es el impuesto sobre las grandes fortunas que defiende el PSOE, pero eso tiene más valor simbólico que material. En fin, que el partido que tenía por bandera no subir impuestos para que hubiera más ahorro y más consumo y favorecer así la reactivación económica los sube en cuanto llega al poder, y el partido que llevaba en su programa subirlos se queja y lo rechaza. Al final la partida se ganará o se perderá según el que lo hace ahora tenga mejor resultado que el que lo hizo antes. Pero vienen a ser casi lo mismo.

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