Fisioterapia respiratoria

Dolores / Prieto / Fisioterapeuta

Sin descuidar la prevención

EL tratamiento fisioterapéutico de la fibrosis quística representa uno de los pilares terapéuticos fundamentales. Éste no consiste sólo en la realización de fisioterapia respiratoria sino que, además, debe prestar atención a la musculatura del tronco que debido a la disfunción respiratoria altera la configuración de la caja torácica dando lugar a deformidades raquídeas. La rehabilitación fisioterapéutica permite prevenir tales deformidades a partir de distintas ejercitaciones.

Desde el punto de vista respiratorio, los objetivos de la fisioterapia respiratoria irán encaminados a mejorar la ventilación y el aclaramiento mucociliar. De este modo se logrará mantener limpias las vías aéreas de secreciones y prevenir infecciones ocasionadas por su acúmulo.

La persona afectada de fibrosis quística debe realizar el tratamiento fisioterapéutico diariamente en su domicilio, además de ir incrementando el número de sesiones en periodo de reagudización respiratoria. Esto supone asumir el tratamiento con una máxima constancia y bajo la convicción de que se trata de la única medida posible de mejorar la calidad de vida de los afectados.

Las técnicas de fisioterapia respiratoria más utilizadas en fibrosis quística son las de modulación de flujo respiratorio, calificadas como técnicas de flujo espiratorio controlado y recomendadas en I Conferencia de Consenso en Fisioterapia Respiratoria celebrada en Lyon, Francia.

Las técnicas serán elegidas selectivamente según el estado clínico de cada paciente y teniendo en cuenta la evaluación de la capacidad de drenaje bronquial autónomo, así como la valoración de la motivación, la voluntad de participación en su tratamiento y su capacidad de comprensión en relación a los ejercicios que tendrá que realizar.

La fisioterapia respiratoria cuenta con apoyo instrumental como son el flutter y, últimamente, el aparato de ventilación percusiva intrapulmonar. Estas herramientas instrumentales ofrecen muy buenos resultados cuando van asociadas a las técnicas anteriormente descritas.

Es muy importante que el paciente realice revisiones periódicas con el fisioterapeuta sobre la correcta utilización de las técnicas, así como de analizar la situación y la edad del afectado adecuando el tratamiento a tales características.

También es esencial realizar una valoración continua del raquis insistiendo en la higiene postural, en los ejercicios correctores y en la capacidad de toser adecuadamente.

Cuando hablamos de fisioterapia en niños pequeños hay que tener en cuenta que la actitud que tengan los padres frente al tratamiento va a influenciar la del niño, por cual es importante que actúen por convicción y no por obligación.

El niño no es un adulto pequeño, su crecimiento y desarrollo provocan cambios contínuos en él, por lo cual deberemos tener en cuenta sus diferencias anatómicas y funcionales antes de aplicar unas técnicas que han sido desarrolladas para adultos.

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