El balcón

Ignacio / Martínez

La 'doctrina Sinatra'

GENNADI Gerasimov, portavoz de Gorbachov, se hizo popular en 1989 por acuñar la expresión doctrina Sinatra para definir la política de no intervención del jefe de la URSS respecto a los miembros del Pacto de Varsovia. Vino a decir que del rígido control de Breznev se había pasado a la doctrina Sinatra por la que las naciones podían elegir su manera de organizarse. Un tributo a My Way de Frank Sinatra. Esta semana en España hemos asistido a varias versiones políticas de my way en las que los protagonistas intentaban trazar su propio atajo antes que seguir los pomposos enunciados éticos sostenidos por sus partidos o ellos mismos.

Un ejemplo paradigmático es el alcalde de Granada, Torres Hurtado. Hace un año estaba en pie de guerra contra la directora de La Alhambra, Mar Villafranca. Cuando su enemiga fue investigada, tras aludir de pasada a la presunción de inocencia pidió su cabeza, argumentando que "la ciudadanía puede considerar que todos los políticos son iguales". El caritativo alcalde sostuvo que un escándalo económico en la Alhambra no beneficiaba al monumento. Ahora, en vez de practicar la doctrina Sinatra agarrado al sillón a su manera, debería dimitir para que los ciudadanos no piensen que todos los políticos son iguales y para no perjudicar a Granada con un escándalo económico.

Igual le ha pasado a José María Aznar. Mucho predicar contra los evasores fiscales con su espada de fuego, y lo multan por evasión fiscal. Entre la sanción y los retornos, unos 270.000 euros. La espada era de juguete. Otro habitual de los sermones sobre moral y ética era Mario Conde, que esta semana ha ido a la cárcel por cuarta vez, acusado de ocho delitos fiscales, blanqueo de capitales y organización criminal. El ex banquero hacía en 13TV juegos de palabras y chistes sobre Suiza y los paraísos fiscales. Ahora se le acabó la broma, como a las decenas de miles de personas pilladas in fraganti en los Papeles de Panamá con sociedades offshore.

Entre ellos hay muchos políticos de diferentes países, pero ninguno tan torpe como el ministro español de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, que se lio entonando su particular versión de My Way de Panamá a Jersey, pasando por el Reino Unido o Bahamas. Mientras su partido exige nuevos recortes a las autonomías para ajustar el déficit porque los impuestos no llegan, el ministro ocultaba el rastro de empresas y sociedades en paraísos fiscales. Ha tenido que dimitir.

En realidad, los más honrados en el tema de los Papeles de Panamá han sido Almodóvar y Bertín Osborne. El director de cine ha reconocido que tuvo una sociedad opaca en los 90, que fue un error y ha pedido disculpas. Y el cantante ha ido más lejos y ha admitido que tenía la empresa para pagar menos impuestos. A Bertín no hay quien le gane en sinceridad. Va a su aire; es un perfecto seguidor de la doctrina Sinatra, aunque su versión grabada de My Way sea manifiestamente mejorable.

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