la tribuna

Jaime Martínez Montero

No es lo mismo Amaiur que UPyD

OBSERVO con cierta preocupación las reacciones que se han producido a la negativa de la Mesa del Congreso a conceder grupo parlamentario a los diputados de Amaiur. Suele haber bastante coincidencia en los medios más progresistas de que tal decisión ha sido un error y significa dar un paso en una dirección equivocada. Al lehendakari también le ha parecido un error, y no digamos al presidente del PSE, Jesús Eguiguren, que lleva años descubriendo en los que han sido el sustento de ETA una serie de bondades y virtudes que el común de los mortales no somos capaces de intuir.

Fundamentalmente son tres los argumentos que se han esgrimido en contra de que Amaiur se quede en el Grupo Mixto. El más estratégico es el que apunta a que con tal decisión no favorecemos su integración ni su aterrizaje entre las fuerzas democráticas. El segundo tiene un tinte más sentimental: se aumenta sin necesidad su victimismo y se dan razones a los sectores más extremistas de esa coalición. El último es uno que siempre encuentra eco: la discriminación, el trato diferenciado. Este empleo de diferentes medidas según quién sea no solamente se ha producido en la legislatura que acaba de empezar con UPyD, sino que también en anteriores legislaturas se hizo ingeniería legal para que ciertos grupos se constituyeran como tales pese a no reunir los requisitos. En el caso del partido citado, un diputado de la formación de Álvarez Cascos "ha aportado" transitoriamente las décimas de representación que les faltaban para constituirse en grupo.

No estoy de acuerdo con esos argumentos, como ya habrá deducido el lector. Respecto al primero, tenía entendido que los que se querían integrar y comenzar a recorrer la senda de la democracia eran ellos. Y que eran ellos los que tenían que demostrar que han entrado en la senda de la razón. No se puede olvidar que se trata de un sector muy fanatizado, educado en la absoluta intransigencia y que hasta hace muy poco estaba bastante de acuerdo en que matar y extorsionar para alcanzar sus altos fines era un camino político perfectamente respetable. Resulta que ETA no se disuelve, ni entrega las armas, nadie pide perdón por los asesinatos cometidos, comienzan ejerciendo su poder en Euskadi de la forma que lo hacen... ¿No son ellos los deudores, los que tienen que demostrar algunas credenciales más para que entren en nuestro edificio institucional? Recuerden el refrán que dice que la zorra cambia de rabo, pero no de costumbres.

Respecto al aumento del victimismo, permítanme que juzgue al que tal argumento exhibe o como un ingenuo o como alguien que nos quiere engañar. Aquí los únicos victimistas somos nosotros, pero no como un sentimiento o una actitud, sino porque hemos puesto las víctimas. Este sí es un sentimiento con base en la que apoyarse. Y sentimiento por sentimiento, ¿cuál de ellos atendemos? Porque no es escaso el que se suscita entre los que han sufrido los estragos del terrorismo cuando ven que estos señores vuelven a las instituciones como si nada, de rositas, después de todo lo que ha pasado y de todo el sufrimiento que han originado.

Respecto al trato discriminatorio, haya sido con respecto al pasado o tomando como referencia lo que ha ocurrido con UPyD, permítanme que señale que no es lo mismo, que los términos de la comparación no son equiparables. Quiero ilustrar lo que acabo de decir con una pequeña historia. En una ocasión estaba en el arcén de la carretera un utilitario, un pequeño coche parado, con el capot levantado y saliendo humo del motor. A su lado, con gesto de impotencia, el dueño. Se para a su lado un coche de alta gama, y el conductor de este último vehículo, bien vestido, con señorío en su porte y solícito, se acerca al vehículo, echa un vistazo al motor, hace gestos negativos con la cabeza y le dice al otro: " Si el coche fuera mío, lo tiraba". El dueño del averiado le contestó: "Si fuera de usted, tampoco yo tendría inconveniente en tirarlo". Porque éste es el tema. Si Amaiur fuera como UPyD, o como en su día fueron el PNV o algún partido más, seguro que no habría ningún problema. Pero es que no es lo mismo, y por eso no hay idéntico tratamiento.

Estos señores y señoras (los de Batasuna) han burlado la ley, la han retorcido, la han utilizado torticeramente para conseguir sus fines. ¿Por qué no se les va a imponer en su integridad? ¿No se agarran a los más recónditos resquicios de la ley para quitar banderas, retratos y gobernar sólo para ellos? ¿No se acogen a la misma cuando les interesa, y se la pasan por donde todos pensamos cuando no les conviene? La discriminación, la doble vara de medir sería respecto a ellos si es que se les hubiera concedido la constitución del grupo parlamentario por el que tanto suspiran. No hay que ser cándido. Entre otras cosas, porque al que se sitúa en la candidez sólo le falta dar un paso muy pequeño para pasar de ser un ingenuo a convertirse en un gilipollas.

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