Crónica personal

Pilar Cernuda

La moratoria

ESTÁ bien la moratoria, ha acertado el Gobierno al mostrar sensibilidad hacia quienes sufren la crisis de forma angustiosa. La idea de permitir a los parados que puedan aplazar durante dos años el pago de la mitad de la hipoteca dará un respiro a docenas o quizá centenares de miles de familias españolas que se encuentran en una situación insostenible, con una hipoteca que se ha incrementado hasta cantidades inalcanzables, y sin más ingresos que la prestación por desempleo.

Zapatero y su Gobierno han tomado la medida en las mismas fechas en que la Unión Europea anuncia que España entra en recesión y que esa situación se prolongará a lo largo del 2009. Y hace ese anuncio cuando sabe ya las cifras de paro del mes de octubre, que tampoco son halagüeñas porque indican que no iban por mal camino los que auguraban que el año que viene el desempleo podría superar el 15 por ciento.

Es una desgracia, pero acertaban los que auguraban la peor de las situaciones. Es una desgracia, pero de momento no hay una sola razón para mirar con cierta esperanza el futuro sino que, por el contrario, todo indica que será necesario apretarse aún más el cinturón. Aunque algunos políticos dan la impresión de que piensan que la crisis no va con ellos; hay que ver qué noticias se conocen estos días sobre derroches y gastos superfluos que llenan de estupor, de vergüenza e incluso de ira.

El Gobierno ha tomado una buena decisión, pero eso no impide exigirle una vez más que las cuentas, todas las cuentas, sean muy claras. Viene a cuento porque a tres semanas de que el Consejo de Ministros aprobara unas medidas de recuperación del sistema bancario, siguiendo las iniciativas de otros países de la Unión Europea, todavía no se conocen los decretos que regulan esas iniciativas. La oposición ha insistido hasta la saciedad en que es necesario tener control sobre el destino de las docenas de millones de euros que deben administrar diferentes bancos, y el Gobierno en principio estaba de acuerdo en que así fuera. Pero pasan los días y no acaban de conocerse los términos reguladores, mientras que se conocen las propuestas de los bancos aceptadas por el Gobierno, entre ellas que no se conozca hasta pasado un tiempo qué bancos son beneficiarios y con qué cantidades.

¿Qué hay de la ayuda a pequeñas y medianas empresas, de las ayudas a los autónomos, de la flexibilidad para la concesión de créditos hipotecarios?

La moratoria para los créditos hipotecarios de los parados está bien, pero no es suficiente: es obligado exigir al Gobierno que el dinero destinado a paliar la situación de crisis alcance a todos los sectores en crisis, a través de las entidades bancarias que recibirán directamente los fondos.

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