semana santa | los incidentes de la madrugada

El Ayuntamiento es tajante: No ha habido organización en ninguna de las cinco Madrugadas con tumultos

  • La investigación dictamina que las avalanchas son en respuesta a un ruido originado por una pelea u otro hecho aislado

  • Se han estudiado incluso el tumulto que afectó a la Madrugada de Badajoz en 1989 y los sucesos de Jerez, Málaga y Huelva

  • Por primera vez se han analizado al minuto y al detalle las reacciones de las cinco noches con algaradas

Un momento de una de las avalancahas Un momento de una de las avalancahas

Un momento de una de las avalancahas

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Las carreritas de la Madrugada no son un fenómeno sevillano. Ni siquiera ocurrieron por primera vez en Sevilla en el año 2000. Hay antecedentes en otras ciudades de España. Los tumultos tampoco son provocados por autores que tengan como objetivo atacar la Semana Santa como celebración religiosa. El origen de las avalanchas siempre es un ruido, un estruendo, un sonido que genera el mismo patrón de comportamiento tanto en Sevilla como en Badajoz, Málaga, Huelva o Jerez. Se trata de algunas de las conclusiones del informe oficial del Ayuntamiento de Sevilla sobre los sucesos de 2017, un documento absolutamente clave en la investigación al contar la Administración municipal con las principales fuentes de información (como son las imágenes grabadas por la cámara de seguridad) y un trabajo de campo que ha permitido por primera vez trabajar con todos los "patrones de comportamiento". Los investigadores han estudiado un período de 27 años donde se han producido hasta diez episodios de avalanchas en días de Semana Santa en cinco ciudades españolas distintas. El público reacciona siempre de la misma forma. Hay un denominado "epicentro" que genera como primer efecto un ruido que desencadena el pánico. Es el propio público el que actúa como correa de transmisión. La prueba es que cuando se produce una reacción de calma, como la "ejemplar" de los nazarenos del Silencio y sus diputados canastillas por la calle Cuna, el efecto "se cae" y la correa de transmisión se rompe. Cuando no es así, el efecto se multiplica, como ocurre en una de las zonas calificadas de "sensible", caso de la Avenida de la Constitución.

El documento oficial cita como antecedente más inmediato el de Badajoz en la Madrugada de 1989, cuando se produjo una turbamulta al paso de la cofradía de la Soledad, con cuyo hermano mayor se han entrevistado los investigadores. Las escuetas crónicas de entonces así lo cuentan: "La Virgen de la Soledad iba por las Descalzas cuando sonó un ruido en la esquina de las calles Francisco Pizarro y Juan Carlos I. Siguió una algarabía, alguien dijo que había sido un tiro y la gente empezó a correr. Después se supo que había sido un golpe en una chapa". Como se aprecia, el relato es muy parecido a cualquier crónica de los sucesos ocurridos en Sevilla hasta en cinco ocasiones. El "epicentro" va cambiando en el caso de Sevilla: puede ser una pelea o gamberros golpeando vallas, pero lo que importa a los investigadores es que el efecto (el ruido) y la reacción (las carreras) son siempre los mismos. "Nunca hasta ahora se habían estudiado con tanta minuciosidad, al milímetro y al minuto, los patrones de comportamiento", se destaca. Para este estudio han aportado ya su colaboración tanto departamentos de la Universidad como empresas especializadas.

El Ayuntamiento es tajante: no ha habido ninguna organización en ninguna de las cinco Madrugadas con tumultos. Y lo sentencia tras estudiar los "epicentros" de los cinco años, la reacción del público y lo ocurrido en otras ciudades. "Los patrones de conducta son homólogos". Se descarta cualquier tipo de confabulación contra la Semana Santa. Se concluye que es imposible que alguien organice de forma repetitiva, en distintas provincias y en distintos años, los mismos altercados o muy parecidos sin que en ningún caso se haya podido atisbar una intencionalidad. La investigación incluye testimonios de testigos de los sucesos de Badajoz de 1989. El origen fue el porrazo que dos hermanos le pegaron a una chapa galvanizada en un ambiente de recogimiento muy parecido al que se genera en muchas calles de Sevilla en la Madrugada del Viernes Santo. Las estampas descritas son también muy similares a las de Sevilla: nazarenos arrastrados, cirios rotos, insignias caídas... En Badajoz volvió a ocurrir en 2017. En esta segunda ocasión, el "epicentro" estuvo en un puñetazo a una puerta metálica tras una discusión entre los portadores de una silla de ruedas que produjo, otra vez, el mismo efecto. En el caso de Jerez fue la caída de una chapa metálica al suelo, y en Huelva y Málaga actuaron como "epicentros" sendas peleas callejeras.

No sólo se ha consultado y pedido la colaboración activa de investigadores universitarios, caso de analistas informáticos, sino de empresas especializadas en sonido. En el caso de Sevilla, las carreras del público se califican de "movimientos instintivos, reflejos no organizados, pero innatos, como reacciones a un miedo aterrador". En Sevilla se da una singularidad, según siempre el mismo estudio: el público ha sufrido ya cinco veces los hechos, lo que genera casos de personas con experiencia que empiezan a reaccionar con responsabilidad, como ocurre con los diputados y nazarenos del Silencio en la calle Cuna, ejemplo que se reitera en el estudio gracias al vídeo grabado por el periodista Antonio Martín Iglesias.

Otra singularidad es que se contrastan los testimonios de los testigos de 2000, recogidos en las diligencias judiciales avanzadas por este periódico en su día, con los de los años posteriores. Es llamativo cómo la gente refiere toros escapados y una manada de búfalos para describir el sonido de 2000, y cómo en 2017 hacen alusiones a camiones para explicar el origen del ruido y de las avalanchas, fruto de la psicosis generada por el terrorismo islamista.

La reacción del público al tocar las palmas a los nazarenos que sufren ataques de ansiedad y episodios de nervios es también destacada en el informe, pues contribuye a neutralizar los efectos de pánico que genera el ruido inicial. Para el futuro, el Ayuntamiento baraja una suerte de micromedidas tendentes a contrarrestar los estruendos que siempre generan el pánico: el empleo de vallas de plástico en lugar de metálicas, un sistema de megafonía que permita difundir información tranquilizadora en tiempo real, uso de las redes sociales para labores de prevención y, sobre todo, la impartición de cursos de formación on line a los nazarenos una vez que saquen la papeleta de sitio. A este respecto conviene recordar que el Ayuntamiento ya obligó en su día a que todos los templos tengan un plan propio de seguridad y evacuación especialmente concebido para el día de salida de la cofradía. Entre las medidas para la Madrugada 2018 están el establecimiento de "cortafuegos" que impidan la propagación de los posibles efectos de un tumulto, como la separación horaria entre el final del Jueves Santo y el inicio de la Madrugada y, por supuesto, evitar a toda costa la concentración de las seis cofradías en la carrera oficial y su entorno en la franja comprendida entre las 04:30 y las 06:00, lo que implica que la Madrugada debe, efectivamente, comenzar bastante más tarde, al menos en su inicio en la Campana.

Tampoco ha obviado el informe el suceso ocurrido recientemente en Turín durante la retransmisión por pantallas gigantes de televisión de la final de la Liga de Campeones de Europa, cuando un ruido generó una auténtica estampida, agravada en este caso por las horas de ingesta de alcohol que llevaban miles de aficionados.

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