Morir cuesta 400 euros más

  • El incremento del IVA pasa factura en las funerarias, donde el tipo impositivo ha aumentado 13 puntos. El sector intenta que la subida no repercuta en los clientes a través de acuerdos con las aseguradoras.

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Morir cuesta 400 euros más que hace un año. El coste de los servicios funerarios se ha incrementado tras la subida del IVA en este sector, que ha pasado de gravar con un tipo impositivo del 8% (el reducido) a un 21% (el general), un aumento de 13 puntos que las empresas intentan mitigar llegando a acuerdos con las aseguradoras para asumir entre ambas partes dicho encarecimiento y no se vea perjudicado el bolsillo de los clientes a la hora de hacer frente a un "servicio básico". El nuevo IVA viene precedido de la adaptación de los precios de las compañías del sector a las actuales circunstancias económicas y la diversificación de la oferta.

Desde que el Gobierno central anunciara la subida del impuesto de valor añadido (IVA) las funerarias alertaron del perjuicio que causaría a los ciudadanos en un servicio de "primera necesidad". Varias empresas del sector consultadas por este periódico coinciden en señalar que los acuerdos alcanzados con las aseguradoras hacen posible que, por ahora, la mayoría de los clientes no perciban un incremento del gasto, una estabilidad que se mantendrá sólo hasta 2013, cuando se establezcan las nuevas primas.

El coste de un entierro es muy variable. Depende de los servicios accesorios solicitados por los familiares del fallecido. El precio medio aproximado es de 3.000 euros, con los que se sufraga la estancia en el tanatorio, el ataúd o la urna para las cenizas, la esquela en el periódico, el vehículo funerario y la corona de flores. Si esta cantidad incluía hasta ahora el 8% de IVA, con el nuevo gravamen el dinero a desembolsar alcanza los 3.390 euros. Por tanto, morir cuesta casi 400 euros más. En el caso de los más caros esta subida puede rozar los 800 euros, un lujo que en las condiciones actuales está al alcance de pocas personas.

Funerarias como El Olivo han negociado con distintas aseguradoras para asumir entre ambas empresas el incremento, ya que la mayoría de los clientes tienen una póliza de deceso que cubre los gastos del sepelio. En el caso de que no cuenten con este seguro, se grava el nuevo IVA en la factura del cliente.

Una política similar es la que ha emprendido el Grupo Mémora, que gestiona el Tanatorio de la SE-30. Fernando Pouso, delegado de esta compañía en Andalucía y Canarias, explica que el 60% de los solicitantes de este servicio tienen contratada una póliza. "Algunas aseguradoras han mantenido intactas las primas porque no podían subir las cuotas fijadas a principios de año. Lo más probable es que muchas establezcan otras tarifas en 2013 y en ellas se incluya el nuevo IVA funerario. Estos ciudadanos no han notado el encarecimiento", señala Pouso, quien aclara que los clientes sin seguro (el 40%) sí han tenido que pagar la subida del impuesto.

Para mitigar los efectos del nuevo tipo de IVA, empresas como Mémora han optado por ampliar las modalidades de pago a quienes no tienen contratada una póliza. De esta forma, se puede dividir el coste del entierro en 12 mensualidades sin intereses. Ésta es una de las facilidades que varias empresas han establecido desde que comenzó la crisis, que ha venido acompañada de una bajada en la solicitud de servicios accesorios. "Muchas familias presciden de coronas y esquelas y se acogen al aplazamiento de pago", recuerda el delegado andaluz del Grupo Mémora.

Ante esta merma, el secretario general de la Asociación Funeraria de España (Afues), Lucio Gabriel, califica de "brutal" la subida del IVA en el sector, donde las empresas tienen que realizar más "sacrificios" para asumir dicho encarecimiento que otros negocios, ya que son varios productos los que constituyen el servicio. "Aquí sube el precio de las flores, el de los ataúdes y el de las lápidas", argumenta Pouso.

No es para menos. En el transporte del féretro se aplica la subida del IVA al combustible (del 18% al 21%), aunque el coste de este servicio depende más de los altibajos que experimenta el precio del gasoil y la gasolina. El aumento de 13 puntos en este impuesto también se aplica en dos productos básicos: los ataúdes y las flores.

Actualmente un ataúd puede costar entre 900 y 6.000 euros, en función del material con el que esté fabricado y el diseño. Si se opta por la incineración el coste es más reducido, por lo que el precio a pagar por una urna varía entre 100 y 500 euros. Respecto a las flores, el desembolso está en función de la variedad que se elija, aunque floristerías como Suroeste optan por introducir en un ramo o corona algunas especies caras con las más baratas para facilitar así la venta y que no se prescinda de este exorno.

En cuanto a las lápidas, aunque el gasto en este elemento decorativo corre la mayoría de las veces por parte del seguro, para los que no cuenten con él pueden llegar a pagar hasta 700 euros por una fabricada para un nicho.

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