Zapatero: "Las subidas de impuestos serán limitadas y temporales"

  • El presidente del Gobierno afirma que "lo peor" de la recesión ha pasado pero advierte que quedan meses "difíciles".

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha regresado al trabajo con la misión de seguir lidiando con los problemas económicos que sufre el país. En su primera comparecencias tras las vacaciones, Zapatero ha asegurado que "lo peor" de la recesión económica y de la destrucción de empleo ya ha pasado, aunque aventuró que los próximos meses resultarán todavía "difíciles" para la actividad y el mercado de trabajo. El próximo mes de septiembre, Zapatero comparecerá ante el Congreso para explicar la situación del país, así como las medidas anticrisis del Ejecutivo, entre las que se encuentra la subida de impuestos. En este sentido, Zapatero señaló que éstas serán "limitadas" y "temporales".

"De acuerdo con los últimos datos disponibles, podemos decir que la fase aguda ha pasado ya", señaló Zapatero en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, donde, sin embargo, alertó de que aún es necesario un "gran esfuerzo colectivo" para alcanzar la recuperación de la actividad y del empleo, que sigue siendo el principal objetivo del Gobierno.

Según argumentó el jefe del Ejecutivo, la contracción intertrimestral del PIB en el segundo trimestre del año (-1,1%) "ha sido sensiblemente menor" que en el primero, lo que se suma a la recuperación de países como Alemania o Francia, que habían sufrido mayores caídas y con un mes de antelación, lo que, sugirió da una idea del calendario de salida de la crisis en España. En este sentido, confió en que los "buenos datos" registrados en estos dos países, dos de las  principales economías europeas, se consoliden en el futuro, porque suponen también una "buena noticia" para España y su sector exterior.

El jefe del Ejecutivo destacó también la mejora de los indicadores financieros que han evolucionado "favorablemente" en los últimos meses, lo que, según Zapatero, debe representar una "base sólida" para la recuperación económica. "Pero esto no supone que la recuperación vaya a ser inmediata", advirtió el presidente, tras resaltar la importancia de que el crecimiento se sustente en unas bases sólidas que permitan mejorar el modelo de crecimiento de la economía española y hacerlo más sostenible desde el punto de vista del mantenimiento de empleo.

Del mismo modo, Zapatero anunció que comparecerá el 9 de septiembre en el Congreso de los Diputados para dar cuenta de la situación económica, en un pleno monográfico sobre las medidas anticrisis que todavía tiene que ser ratificado por la Cámara Baja.

Precisamente, entre estas medidas anticrisis están las modificaciones o subidas de impuestos que anunciará el Gobierno cuando presente los Presupuestos para el año 2010. A este tema se refirió también durante su intervención, advirtiendo que estas subidas serán "limitadas y temporales", para poder preservar el principio de la moderación fiscal que defiende el Gobierno.

Zapatero aseveró que la presión fiscal española está siete puntos por debajo de la media europea y que el Gobierno socialista, durante sus años de poder, ha bajado el IRPF, ha eliminado el Impuesto del Patrimonio, ha reducido el Impuesto de Sociedades, ha creado la deducción de 400 euros y ha propuesto una nueva rebaja de Sociedades para las pymes que creen empleo. "Estos son los hechos, por eso estamos siete puntos por debajo de la UE", señaló.

A su parecer, la política fiscal que aplique el Gobierno tiene que tener en cuenta la situación económica del país, por lo que no puede ser la misma cuando la economía crece que cuando se está atravesando una recesión "grave" y una importante caída de ingresos y aumento del gasto para garantizar la protección social. "Es lógico que no puedas hacer la misma política, pero siempre dentro de un principio de moderación fiscal", añadió.

Por este motivo, habrá ajustes en los tributos cuando se presente la ley de Presupuestos, algunos al alza y otros a la baja, que incluirán también incentivos fiscales y rebajas de impuestos, aunque los ajustes serán "muy limitados", con carácter temporal o coyuntural en algún supuesto y siempre atendiendo a criterios de progresividad y para preservar a la clase media y a los trabajadores.

Sin embargo, no consideró necesario llegar a incrementar la presión fiscal en dos puntos, independientemente de cómo evolucione la situación económica. "No se trata de un principio sin más de intentar recaudar más o menos, porque dependerá del crecimiento, se trata de crear una política fiscal más instrumentada", subrayó.

Preguntado por la posibilidad de que se suprima la ayuda de 2.500 euros por nacimiento o los 400 euros, Zapatero recordó que el cheque de 2.500 euros entra dentro de un capítulo de los Presupuestos que el Gobierno pretende preservar porque tiene que ver con la protección social.  

"No hay ni la más mínima posibilidad de cambiarlo", aseveró el jefe del Ejecutivo, que, sin embargo, sí reconoció que el Gobierno tiene más margen para acometer cambios en la deducción de los 400 euros, puesto que se trata de una medida que se elaboró para dar respuesta a la subida de precios del año pasado y al encarecimiento de las hipotecas, y hoy la situación "ha cambiado". "Estará en función del escenario y diálogo parlamentario, vamos a esperar a la ley de Presupuestos", añadió.

 Según Zapatero, el conjunto de cambios que acometerá el Gobierno será "coherente" con la política de moderación fiscal que siempre ha defendido y podrá ayudar a mantener el Estado de Bienestar en la sociedad española. Las modificaciones, tal y como avanzó, estarán incluidas en la Ley de Presupuestos que el Gobierno presentará a finales del mes de septiembre y que después pasará por las Cortes para someterse a la votación del Parlamento.  

Preguntado por la posibilidad de que el Gobierno acompañe los cambios impositivos con otras medidas de ahorro, como la congelación del sueldo de los funcionarios, Zapatero recordó que el Gobierno siempre ha mantenido un proceso de diálogo y concertación con estos trabajadores y que lo mantendrá en el futuro, presidido por la vicepresidenta primera, Maria Teresa Fernández de la Vega, que es la que tiene las competencias en esta materia.

En este sentido, aseguró que De la Vega mantiene actualmente este proceso de diálogo con el objetivo de llegar a un acuerdo de cara al año 2010, que incluya el tema retributivo y otros asuntos. "Tengo gran confianza en los empleados públicos, han sabido, saben y sabrán acompañar al país", señaló el jefe del Ejecutivo, que aseguró que no habrá ninguna imposición por parte del Ejecutivo y que se mostró convencido de que el diálogo será "positivo y constructivo".  

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