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Málaga Cine

Isabel Coixet muestra su cara menos conocida en 'Aprendiendo a conducir'

"Ésta era una oportunidad para hacer una película de esas que cuando sales del cine no te quieres cortar las venas, como normalmente pasa en las mías". Así definía Isabel Coixet su largometraje Aprendiendo a conducir -Learning to drive-, presentado ayer fuera de concurso en el Festival de Málaga. Cine Español. La directora barcelonesa muestra en este proyecto su cara menos conocida saliéndose de su línea habitual: una película con tintes cómicos alejada de los duros dramas característicos de la ganadora de cinco Goya. "Es una oportunidad para hacer algo de lo que salgas con una inyección de optimismo", agregó Coixet.

Aprendiendo a conducir, que se estrena en España el 15 de mayo, relata la historia de Wendy -interpretada por Patricia Clarkon-, una escritora de Manhattan que toma la decisión de sacarse el carné de conducir tras la ruptura de su matrimonio. Un taxita y refugiado político de la comunidad sij, Darwan -a quien da vida Ben Kingsley-, será su profesor de autoescuela, naciendo entre ellos "una historia que transcurre en la intimidad de un coche" y que va más allá de lo profesional, premitiéndoles reconstuir sus vidas.

"La película fue un proyecto del que Clarkson, con quién rodé Elegy junto a Kingsley, me habló hace siete años. Es una historia real escrita por Katha Pollitt en el The New Yorker -revista estadounidense semanal- hace unos 15 años", explicó la directora. En la cinta, Coixet alteró algunos aspectos como la nacionalidad filipina del taxista para "integrar una historia más de Nueva York". Así, quiso retratar una comunidad "poco comprendida" en la gran manzana como es la sij: "La gente ve un turbante y no quiere ver nada más allá de eso. Hubo muchos refugiados políticos sijs pero después del 11-S todo se puso mucho más duro especialmente para esta gente con unas características especiales. Para mí fue una oportunidad de descubrir una comunidad de la que desconocía todo", argumentó.

Aunque Coixet muestra una cara más cómica, Aprendiendo a conducir recoge símbolos y elementos habituales en su filmografía como referencias a una lavandería. "No sólo son toques a la lavandería, sino también el poder de los libros, el reírte de ese poder y el romanticismo del amor no correspondido y no consumado; pero todo en una clave menos dramática y más ligera", incidió la directora, que presentó la película en el pasado Festival de Toronto convirtiéndose en la segunda cinta más votada por el público tras The imitation game.

Isabel Coixet, que ayer recibió además el Premio Retroespectiva del Festival de Málaga, trabaja ya en su siguiente proyecto, La librería, basado en una novela de Penélope Fitzgerald.

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