El Rocío 2018

Las hermandades de la provincia regresan a sus localidades

  • La mayoría de las filiales se encuentran ya en sus pueblos

  • Las intensas lluvias del domingo dejan intransitable parte del camino de Hinojos con alternativa en Los Tarajales

El final de la peregrinación rociera, con el camino de vuelta de las filiales, hace que poco a poco la aldea almonteña vuelva a recobrar su estado de normalidad, ese aspecto apacible que habitualmente tiene durante casi todo el año y que llama la atención de los numerosos visitantes que recalan en este singular rincón de la provincia de Huelva. Todo tiene un final y el de esta romería, como es usual, ha llegado ya. Lo ha hecho con lágrimas y alegrías, según cada peregrino. Y también con la vista puesta en la peregrinación de 2019, que tendrá lugar durante los primeros días del mes de junio.

Ayer fue nuevamente una jornada de despedida en El Rocío, en la que la mayoría de las hermandades de la provincia de Huelva iniciaron los caminos de regreso a sus municipios de origen, tras los días de devoción y diversión en la popular romería de Pentecostés. La Hermandad de Ayamonte fue la primera de las corporaciones rocieras onubenses que se puso en camino, en la jornada del lunes, mientras que el resto de las filiales lo hicieron en la mañana de ayer por los caminos de Los Tarajales y el de Hinojos (Escacena del Campo, Manzanilla, Paterna del Campo, Chucena e Hinojos), por el camino de Los Llanos (La Palma del Condado, Bollullos Par del Condado y Villalba del Alcor), por el camino de Bonares (Villarrasa, Niebla, Trigueros, Valverde del Camino, Lucena del Puerto, Bonares y Rociana del Condado) y por los caminos de Moguer y Huelva (Cartaya, Gibraleón, Isla Cristina, Emigrantes, Huelva, Punta Umbría, San Juan del Puerto, Moguer y Palos de la Frontera).

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Las primeras filiales que partieron -algunas antes de las 7:00- fueron las que realizan el camino de Hinojos, que llegaron a sus pueblos en esa misma jornada. Este año, sin embargo, han tenido que emprender un trayecto distinto, debido a las intensas lluvias que cayeron en la tarde del domingo, que ha dejado con abundantes charcos buena parte de esta senda. Así, las hermandades de Chucena, Manzanilla, Paterna, Escacena e Hinojos salieron de la aldea por el camino de Los Tarajales, con el fin de evitar una de las zonas más afectadas del camino de Hinojos, la que comprende el tramo desde el Puente del Rey hasta el Pino de los Mil Duros. Ninguna de ellas pudo finalmente pasar ayer por el Puente del Ajolí, como es costumbre.

También partieron temprano de El Rocío las hermandades que siguen los caminos de Bonares y Los Llanos. En la primera senda, un momento emotivo, como sucede en los últimos años, fue el rezo del Ángelus de forma conjunta por las filiales de Niebla, Trigueros, Valverde del Camino, Lucena del Puerto y Bonares, que tuvo lugar en la Casa del Canelo. Las carretas de Niebla, Lucena y Bonares, además de las de Villarrasa y Rociana, entraron ayer avanzada la tarde en sus localidades, entre la expectación y júbilo de sus vecinos, que esperaron la llegada de sus simpecados. Igual ocurrió para las filiales que realizaron ayer el camino de Los Llanos, que arribaron a sus municipios al atardecer.

Por su parte, las hermandades que realizan los caminos de Moguer y Huelva salieron de forma escalonada de la aldea rociera y pasaron la noche en los lugares fijados para la pernocta. Muchas llegan hoy a sus pueblos, mientras que a otras les quedan aún algunas horas de peregrinaje. Entre las filiales que emprendieron ayer el camino se encontraban las dos de la capital. Emigrantes fue la primera de estas hermandades en partir de la aldea almonteña, a las 9:00, mientras que Huelva se despidió de la Blanca Paloma una hora más tarde, las dos entre los vivas de sus devotos y, en el caso de la centenaria hermandad onubense, de las plegarias de su hermana mayor, Cinta Burguillos. Tras pasar por Las Tinajas y una detrás de la otra, ambas filiales llegaron a Gato, donde sestearon. Un momento único fue el que se vivió cuando la carroza portadora del Simpecado de Huelva saludó a la de Emigrantes, entre sevillanas y vivas de sus hermanos, que no dudaron en inmortalizar esta imagen que simboliza de forma conjunta el corazón rociero de la ciudad de Huelva.

Tras reponer fuerzas, Emigrantes y Huelva prosiguieron la senda hasta sus lugares de pernocta, Tres Rayas y La Matilla, respectivamente, desde donde parten hoy rumbo a la capital. En otros lugares próximos pernoctaron las restantes hermandades, que también vivieron momentos de fraternidad, como por ejemplo el encuentro de los simpecados de Gibraleón e Isla Cristina, durante el sesteo de la jornada de ayer.

La última hermandad en abandonar El Rocío, como anfitriona, fue la Hermandad Matriz de Almonte. En la tarde de ayer la corporación rociera emprendió el camino de regreso hacia esa localidad, a donde llegó en la noche. Tras su marcha, la Junta de Andalucía desactivó el Plan Aldea.

De esta forma, con la mayoría de las filiales de vuelta y otras aún en camino, quedan pocas horas para que todo y todos vuelvan a la normalidad.

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