final de la Copa del Rey Marcelino, vigente campeón: llegar y besar el santo

  • El técnico asturiano conquistó nada más llegar la Supercopa en el mismo escenario de La Cartuja y es el último ganador de la Copa con el Valencia

  • La final más larga de la historia

Marcelino, en el estadio de La Cartuja.

Marcelino, en el estadio de La Cartuja. / José Manuel Vidal / Efe

El entrenador del Athletic Club, Marcelino García Toral, encara la final de Copa del Rey de este sábado en La Cartuja ante la Real Sociedad como vigente campeón de la competición del K.O. y con el aval de haber logrado ya un título con el equipo rojiblanco nada más llegar a Bilbao a mitad de temporada.

Marcelino (Villaviciosa/Asturias, 14-08-1965) ganó la última final de Copa disputada, la de 2018-2019, como entrenador del Valencia e imponiéndose 2-1 al Barcelona entonces dirigido por otro exitoso técnico reciente en el Athletic: Ernesto Valverde. 

De hecho, Valverde era el entrenador del equipo vasco cuando consiguió el primero de los dos títulos que ha sumado en 37 años: la Supercopa de 2015. Precisamente ante el Barça y a doble partido (4-0 y 1-1).

El segundo de esos dos últimos títulos del Athletic es que logró con Marcelino el pasado mes de enero, otra Supercopa. Un torneo que levantó el capitán Iker Muniain tras imponerse al Real Madrid en semifinales (1-2) y en la final, de nuevo al Barcelona (2-3), remontando el 1-0 y el 2-1 con el que se adelantaron los de Ronald Koeman. Que serán los rivales en la final del día 17.

Eran el segundo y el tercer partido del técnico asturiano en el Athletic, con el que debutó en San Mamés cayendo ante el Barça en Liga (2-3) tras adelantarse en el marcador. 

Marcelino García Toral dirige el entrenamiento del Athletic el pasado martes en Lezama. Marcelino García Toral dirige el entrenamiento del Athletic el pasado martes en Lezama.

Marcelino García Toral dirige el entrenamiento del Athletic el pasado martes en Lezama. / miguel toña / efe

Fueron los de la Supercopa dos partidos en Andalucía. La semifinal Málaga, en La Rosaleda, y la final en La Cartuja, en Sevilla. Este último el escenario donde se juegan también las dos finales que vienen.

Unas citas que no olvidará la afición rojiblanca, que desde entonces le muestra a Marcelino una fe inquebrantable. Hasta el punto de considerarle una de las bazas clave para confiar en la victoria ante una Real a la que se le admite quizás mejor juego y más calidad en los jugadores. 

Pero al del 'pueblín' de Careñes, en Villaviciosa, la afición bilbaína le concede una capacidad en la preparación de partidos que ya le temía cuando era un técnico rival.

Prueba de ello fueron los dos encuentros de la Supercopa, en la que el Athletic ganó de forma incontestable a Madrid y Barcelona.

Además, con Marcelino el Athletic ha mejorado el juego, ahora más vertical y con más gente incorporándose al ataque. Y mantiene el comportamiento épico en los duelos a vida o muerte que en su día llevó a su predecesor, Gaizka Garitano, a definir a sus jugadores como "animales competitivos".

Algo así piensa el asturiano de sus futbolistas, a los que ha visto remontar, sucesivamente, al Ibiza (1-2), el Alcoyano (1-2), el Betis (1-1 y a penaltis) y el Levante (1-1 y 1-2) en las cuatro eliminatorias coperas que le han llevado a la final del día del 17 ante el Barcelona.

Una continuidad en la heroica de que la tiró en la Supercopa, en la que el 'Búfalo' Asier Villalibre mandó la final a la prórroga en el minuto 90. Y también en la temporada anterior con agónicas tandas de penaltis en Elche y Tenerife, una victoria en el descuento contra el Barcelona en San Mamés, y una remontada en Granada cuando el equipo nazarí había dado la vuelta al 1-0 de la ida en San Mamés. 

Caminos de obstáculos y obstáculos hacia unas metas que llegan ya, en dos semanas, y para las que los 'athleticzales' tiene una baza guardada.

La de Marcelino, un técnico en el que tienen una fe ciega. No en vano les dio un título nada más llegar y ganando al Madrid y al Barcelona. Un hito para los anales que esperan tenga continuidad hasta, si se presenta la oportunidad, un 'triplete' histórico.

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