Economía

Abengoa firma su tercer rescate financiero en un lustro y salva la quiebra de momento

Planta termosolar de Abengoa en Sanlúcar la mayor, en Sevilla. Planta termosolar de Abengoa en Sanlúcar la mayor, en Sevilla.

Planta termosolar de Abengoa en Sanlúcar la mayor, en Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

Abengoa salva la quiebra. Aunque de momento. Por tercera vez en menos de cinco años, la empresa sevillana fundada en 1941 por los ingenieros Javier Benjumea Puigcerver y José Manuel Abaurre Fernández-Pasalagua, junto con tres amigos y otros familiares, acometerá una reestructuración financiera que le permita dar el primer paso para revertir el desequilibrio patrimonial de 388 millones en el que se encontraba desde el cierre del ejercicio de 2019, aunque formalmente estaba en causa de disolución desde finales del pasado mes de mayo. El segundo paso requiere de la adhesión del 95% de los tenedores de deuda por valor de 153 millones de euros, a los que se les pide que conviertan ese importe en un préstamo participativo. Ese paso aún no se ha logrado.

Tras demorar cuatro veces el desenlace, que inicialmente estaba previsto para el 30 de junio, la compañía comunicó este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que ha firmado las partes del rescate que impulsó el Gobierno central, allanando el acuerdo con la banca acreedora y accionista, y con los proveedores y bonistas, además de los avales técnicos para seguir operando. Faltaría la participación de la Junta de Andalucía, que como ha venido informando este periódico, no estaba cerrada por falta de garantías jurídicas que ahora podrá aportar.

En la información privilegiada remitida a los mercados, Abengoa detalla que ha firmado la reestructuración con los principales acreedores y que abre el periodo de adhesión para que se sumen otros. La reestructuración afecta a la sociedad Abengoa Abenewco 1, S.A.U. (Abenewco 1), que es la sociedad cabecera de todos los negocios, que logra un un préstamo a cinco años por importe de hasta 230 millones de euros, para el que se ha solicitado la garantía del ICO al amparo de lo  previsto en el Real Decreto-Ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes y extraordinarias contra el impacto social y económico el Covid-19. A este dinero, Abengoa lo denomina  "Nueva  Liquidez". El Plan de Negocio Actualizado, preveía que esa aportación de liquides fuese de 250 millones de euros.

Esos 20 millones que faltan aún no se han firmado, aunque la dirección de la compañía que preside Gonzalo Urquijo deja claro que aún cuenta con lograrlos, porque "está previsto que la Junta de Andalucía aporte" esos "20 millones de euros". Para ello, aunque no lo comunica, Abengoa tendrá que aportar los documentos que acrediten fehacientemente la firma de este rescate, de manera que el Gobierno andaluz articule la operación para aportar esos 20 millones adicionales.

Como informó este diario, el Consejo de Gobierno que preside Juanma Moreno prevé negociar con cuatro de los bancos implicados avalar que presten ese dinero. No ha trascendido si se asegurará el 100% del capital. Una vez salvada la seguridad jurídica que exigía la Junta andaluza, el Gobierno autonómico buscará el respaldo de todos los grupos políticos presentes en el Parlamento de Andalucía, llevando la operación del aval por 20 millones a la Diputación Permenente

Tal como adelantó este diario el pasado 25 de julio, la implicación del Gobierno de Pedro Sánchez ha sido fundamental para que se evite la quiebra. El Ejecutivo central, en un acuerdo en el que han participado tres ministerios -Asuntos Económicos y Transformación Digital, Hacienda e Industria, Comercio y Turismo-, aporta un préstamo del ICO por 50 millones de euros y avala 126 de los 180 que presta la banca, aunque la empresa no lo detalla, sí está confirmado por fuentes gubernamentales.

El apoyo político no se queda ahí, porque además de la Nueva Liquidez que facilita, el Gobierno permite que se consiga también una línea de avales revolving a cinco años por importe de hasta 126,4 millones de euros, ampliable hasta 300 millones de euros. Es lo que la empresa llama Nueva Línea de Avales. Ésta es posible gracias a las garantías del Estado que, a través del Cesce, asegura 180 millones de euros de los 300 disponibles. Esto es, una cobertura del 60% del total.

"La Nueva Liquidez y la Nueva Línea de Avales, cuya eficacia está sujeta al cumplimiento de las condiciones previstas en el Contrato de Reestructuración, serán pari passu entre ellos y super senior con respecto al resto de deudas de Abenewco 1 y sus términos y condiciones son similares a los de la Financiación NM2 (New Money 2) y líneas de avales actuales", detalla Abengoa en su comunicación a la CNMV. Además puntualiza: "Por otro lado, como comisión por la concesión de la Nueva Línea de Avales las entidades proveedoras de los avales tendrán derecho a recibir hasta un máximo del 3,52% del capital social de Abenewco 1 (pre-dilución) en acciones ordinarias".

Todas esta jerga financiera provocará diluciones. "A efectos aclaratorios se hace constar que a los efectos de calcular las diluciones que  se prevén en esta comunicación se ha asumido que la única dilución pendiente es la derivada como consecuencia de la cristalización del Tramo Contingente del NM2 y elección por el tenedor del mismo de acciones ordinarias, cristalización que nacería como consecuencia del ejercicio de la garantía concedida al tenedor del Bono  Convertible A3T", explican.

Para lograr estas medidas que den liquidez financiera y operativa mediante los préstamos y los avales, Abengoa informa en que ha alcanzado un acuerdo de reestructuración (que denomina "Contrato de Reestructuración"), que ha sido suscrito por la multinacional andaluza y varias de sus filiales del grupo, un grupo de inversores y acreedores financieros que  participan en la deuda financiera existente y las entidades financieras, con el objeto, entre otras cuestiones, de modificar los términos de las financiaciones existentes así como de reestructurar la deuda financiera.

Las principales condiciones de esa reestructuración son aplicar una quita del 50% al importe de la Financiación NM2 (que proviene de reestructuraciones anteriores) o, en su defecto, y a elección de los acreedores NM2, optar  por el canje de ese 50% por un nuevo instrumento obligatoriamente convertible con vencimiento y, por tanto, conversión obligatoria, el 3 de diciembre de 2020, en hasta un máximo del 0,10% del capital social de Abenewco 1 previo a la dilución en acciones privilegiadas; modificar el tipo de interés, y extender el vencimiento hasta seis meses después del vencimiento de la Nueva Liquidez y las Nuevas Líneas de Avales.

Otra condición, entre varias más, consiste en la modificación de determinados términos y condiciones de las líneas de avales ya  existentes a favor de Abenewco 1 incluyendo, entre otras, su conversión en líneas revolving, así como la extensión de su vencimiento hasta seis meses después del vencimiento de la Nueva Liquidez y las Nuevas Líneas de Avales.

Reestructuración societaria

Como ya se informó el pasado 27 de julio, cuando la compañía alargó por segunda vez su rescate, una consecuencia importante de todos este complejo proceso, significará que Abenewco 1 pasará a ser la nueva sociedad de matriz del grupo, mientras la histórica Abengoa S.A. se convertirá en accionista minoritaria de la anterior, al detener un 3,52% del capital previo a la dilución de Abenewco 1.

"Desde ese momento la nueva sociedad dominante del Grupo será Abenewco 1, que pasará a estar participada por sus acreedores en virtud de la conversión de los diferentes instrumentos de deuda", afirma la información privilegiada enviada a la CNMV.

Hasta ahí llega lo que se ha firmado para el salvamento de Abengoa, que todavía no es completo, porque la compañía considera "parte esencial de la Reestructuración", aplicar otra reestructuración de la deuda de proveedores del perímetro encabezado por Abenewco 1 mediante  el canje voluntario de sus deudas por una participación en un préstamo sindicado a largo  plazo emitido por Abengoa Abenewco 2 Bis, S.A.U.".

Esa deuda está cifrada en 153 millones de euros, y si el 95% o más de la deuda que tienen esos proveedores y bonistas no se adhieren al pacto aceptando la conversión en un préstamo participativo, toda la operación de rescate será en vano.

La propia Abengoa lo reconoce: "La operación anteriormente descrita no es suficiente para poder reequilibrar el patrimonio". Y agrega que para salir de la causa de disolución en la que se encuentra desde el 19 de mayo, es "necesario que se adhiera una mayoría superior  al 95% de un pasivo de 153 millones de euros de la sociedad a la solicitud de conversión  de sus deudas en prestamos participativos". También reconoce que, "a fecha de hoy el porcentaje de adhesiones alcanzado es insuficiente a estos efectos".

Para ello, Abengoa abre un periodo de adhesión a esos tenedores de deuda para que se adhiera, un plazo que, si no lo prorroga, acaba el próximo 11 de septiembre.

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