Cuando la vida de Chenoa no era color de rosa: las penurias económicas de su infancia

La presentadora de TVE, antes de saltar a la fama en ‘Operación Triunfo’, tuvo que trabajar de camarera, animadora de hotel y como vocalista de una orquesta

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Chenoa ha pasado de una dura infancia a saborear las mieles del éxito gracias a su trabajo.
Chenoa ha pasado de una dura infancia a saborear las mieles del éxito gracias a su trabajo. / RTVE

Chenoa ha forjado un personaje televisivo que ha llegado para quedarse. La cantante curtida en la primera edición de Operación Triunfo ha encadenado varios trabajos en la televisión hasta que TVE le ha dado una de las oportunidades de su vida: presentar las Campanadas de Fin de Año. Y las audiencias le encumbraron hasta lo más alto en la última noche del año. La cantante se ha convertido en una mujer empoderada a base de golpes, ya que durante su infancia la economía familiar estaba muy lejos de la prosperidad.

La cantante nació hace 50 años en Mar del Plata, Argentina. Su familia tuvo que hacer frente a los apuros económicos y a un cliché: ser emigrantes. Por ello, su infancia estuvo marcada por las mudanzas, la inestabilidad y los apuros económicos. Antes de convertirse en un personaje público, Chenoa se había ganado la vida como buenamente podía. Camarera, animadora de hotel o cantante de orquesta fueron algunas de sus ocupaciones antes de saltar a la fama por su participación en Operación Triunfo. En el talent show, Chenoa mostraba su afán de superación y constancia. Dos cualidades que le han ayudado a construir una carrera profesional que ahora ha encaminado hacia la televisión.

La propia Chenoa hablaba abiertamente del tema en el pódcast Educando contra el bullying de la Fundación ColaCao. “Veníamos de una familia muy justa de dinero. A los 8 años, los niños iban al comedor y yo comía sola con un tupper en las escaleras”, dijo sobre las dificultades económicas de su infancia.

La cantante y su familia habían llegado desde Argentina a Mallorca, donde los comienzos no fueron sencillos cuando Chenoa tan solo tenía 8 años. En el colegio sus compañeros se burlaban de ella por su forma de hablar. “Cuando llegué a España de Argentina se metían conmigo por mi forma de hablar. Como tenía acento argentino, me decían sudaca, panchita, escuché las mil y una. Entonces no lo entendía muy bien, para mí nos estábamos entendiendo a pesar de tener un acento diferente”, explicaba.

El cambio radical de vida se convirtió en un reto para Chenoa. La artista encontró consuelo en la figura de su madre. “Mi madre, a pesar de que no me dio herramientas, me ayudó a gestionar las cosas”, contaba. La artista no supo gestionar la situación y se aferró a la rebeldía. “Me fui a un extremo de rebeldía demasiado acentuado. Me rapé el pelo, me puse en plan rocker, repetí curso”, añadía.

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